El momento de Pavón

Si le preguntan a Jordan Pavón a qué se debe su buen rendimiento, entre risas, contesta: “Chiripa” y al instante rectifica: “Mentira”. Así disfruta el momento de explosión con el madero el jardinero izquierdo de los Indios del Bóer.

Si le preguntan a Jordan Pavón a qué se debe su buen rendimiento, entre risas, contesta: “Chiripa” y al instante rectifica: “Mentira”. Así disfruta el momento de explosión con el madero el jardinero izquierdo de los Indios del Bóer.

 

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Jordan Pavón asegura haber sido satisfactorio el aprendizaje obtenido en los entrenamientos con Jorge Luis Avellán en la Selección Sub 21, el año pasado.

En la Liga Profesional Jordan Pavón dice haber aprendido de los jugadores de los Tigres del Chinandega. “ Luis Allen me aconsejaba mucho y me decía cómo mentalizar los lanzamientos”.

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Pavón es el mejor bateador de la tribu con .379 de promedio, es el máximo empujador de la Liga con 30, líder en jonrones de su equipo con cinco y primero en hit conectados en su conjunto con 31.

 

“Creo que mi buen desempeño se debe a la ayuda de Dios y las condiciones físicas que he adquirido ”, indicó Pavón.

 

El muchacho que culpa a la suerte por no darle una oportunidad de firmar con alguna organización después de varias pruebas, ya superó ese momento de fracaso. “Me dolió mucho el hecho de que me matara entrenando y me decían de que tenía poder y actitudes para firmar, pero eso ya pasó me ayudó a convertirme en el pelotero que soy ahora”, señaló el patrullero, quien además de jugar beisbol está a un año de culminar sus estudios universitarios de Ingeniería en Sistemas.

 

NO IRÍA AL PREMUNDIAL

 

Pavón recuerda cuando su mamá no le quería dejar ir a jugar a Panamá con la Selección Juvenil Nacional las eliminatorias. “Yo no iba a ir porque tenía un examen importante y mi mamá no me dio permiso porque primero son mis estudios, sin embargo, hablé con mi papá y dialogando entre todos me dieron el permiso. Eso cambió mi vida”, rememoró el joven prospecto, dueño de una fuerza impecable y contacto preciso.

 

El hijo del pastor quiere romper sus propias marcas. Aunque es evangélico se muestra agresivo: “Yo me enojo pero no peco, eso es hasta donde me permite Dios”.

 

 

 

 

 

 

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