El primer ministro de Australia, Tony Abbott, pronuncia unas palabras durante una recepción para el gobernador general saliente, Quentin Bryce, el 25 de marzo de 2014 en el Parlamento, en Camberra

El primer ministro australiano, blanco de críticas por los títulos de damas y caballeros

Varios responsables políticos revelaron que Tony Abbott había informado de esta propuesta a la reina Isabel, sin haberlo siquiera discutido con los ministros de su partido, el Liberal (conservador).

El primer ministro australiano, el conservador Tony Abbott, partidario de la monarquía, fue acusado este miércoles de haber dado "un salto hacia el pasado" al revivir los títulos de dama y caballero en la lista de honores atribuidos por la nación a sus ciudadanos destacados.

Abbott había señalado la víspera que la lista de honores comprenderá en lo sucesivo cada año hasta cuatro damas y cuatro caballeros y que la primera persona en recibir este honor será Quentin Bryce, gobernador general del país, quien representa a la reina Isabel II.

Australia es una monarquía parlamentaria y el jefe del Estado es la soberana de Inglaterra.

Varios responsables políticos revelaron que Abbott había informado de esta propuesta a la reina Isabel, sin haberlo siquiera discutido con los ministros de su partido, el Liberal (conservador).

La oposición considera ridícula la iniciativa del jefe del gobierno. "Me preocupa cuando el gobierno Abott considera esto como una prioridad", declaró Bill Shorten, dirigente del partido laborista (oposición) "¿Estamos por realizar un salto hacia el pasado?, añadió.

"Realmente se trata de un paso atrás, hacia una mentalidad que data de la época colonial, que ya superamos en tanto nación", dijo por su parte el líder del movimiento respublicano australiano, David Morris. "Nuestra identidad hoy es australiana y, por lo tanto, nuestros títulos honoríficos deberían ser por completo australianos", agregó. Estos títulos fueron impuestos en 1976 y abolidos una década después.

Los australianos rechazaron en 1999 abandonar su estatuto de súbditos reales en un referéndum, pero los partidarios de la República consideran que, tarde o temprano, ésta se impondrá.

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