Roy Moncada
Cuando la administración de la Alcaldía de Managua decide ejecutar proyectos viales de envergadura que ameritan ocupar todo el derecho de vía, se encuentra con que este casi siempre está tomado por negocios o casas particulares.
La realidad llega a tanto desorden que las autoridades capitalinas planean ordenar la ciudad aunque sea costoso, engorroso y lleve un largo tiempo lograrlo.
La ingeniera Maritza Maradiaga, de la Dirección de Proyectos de la comuna capitalina, informó que existen los deseos de empezar a liberar el derecho de vía y solo falta gestionar el dinero requerido para emprender la marcha.
“Managua está dentro de un programa de Ciudades Emergentes y Sostenibles que financia el BID y dentro de ese programa hemos priorizado el reordenamiento territorial”, indicó Maradiaga, quien se muestra optimista al respecto, pero prefiere no decir cuánto tiempo se necesita.
En 2013 la Alcaldía de Managua participó en el plan de acción Ciudades Emergentes y Sostenibles, con el propósito de construir una ciudad pensada y no a la deriva y desordenada.De lograrlo, una de las metas será disminuir las inundaciones anuales.
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La hazaña de ordenar de Norte a Sur y de Este a Oeste la capital llevaría “bastante tiempo, buscar los fondos que son bastantes altos para poder hacer los estudios y después entrar en el ordenamiento”.
Intentos de querer ordenar sectores de la ciudad han resultado fallidos en administraciones anteriores. El exalcalde Dionisio Marenco (2005-2008) trató de ordenar el populoso Mercado Oriental cuando este se quemó, pero no pudo.
OTRO DOLOR DE CABEZA
Además de encontrarse con el problema que el derecho de vía está tomado a la hora de ejecutar obras, en ocasiones hay terrenos que son propiedad privada y la Alcaldía debe indemnizar a sus dueños.
El caso más reciente y palpable está en la intersección de Rubenia. La comuna tuvo que negociar con los propietarios de dos viviendas para obtener el terreno que servirá para realizar la obra.
El ingeniero Jorge González Mosquera, exdirector de proyectos de la municipalidad, señaló que en el caso de Rubenia, los diseñadores no solo valoraron ese punto a intervenir, sino el “rebote” que se creará en los siguientes semáforos; es decir el tráfico caótico se pasará a la intersección de la Nicarao.
Para que el impacto del paso a desnivel sea de una magnitud considerable, según González, se debe continuar con obras de ampliación en las vías del sector. De lo contrario, los 130 millones de córdobas que aproximadamente costará el paso a desnivel en Rubenia no tendrá peso porque ahí estará despejado pero no en el perímetro, lo cual empeoraría la circulación vial en la capital.
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