La Fiscalía federal estadounidense acusó el lunes a Sulaiman Abu Ghaith, uno de los yernos de Osama Bin Laden, juzgado en Nueva York, de ser «claramente culpable» de los cargos que se le imputan como íntimo colaborador del fallecido líder de Al Qaeda.
Al presentar su alegato final en el juicio que se celebra en los tribunales del sur de Manhattan, el fiscal John Cronan se centró en las horas posteriores al «caos» de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y afirmó que Abu Gaith se había convertido en el «principal mensajero» de Bin Laden.
El acusado, de 48 años y que había llegado de Afganistán en 2001 con su mujer y sus siete hijos, no era un «robot» o una «marioneta» del líder de Al Qaeda, insistió el fiscal. «Creía en la misión de Bin Laden. Era un íntimo confidente», agregó.
Abu Ghaith se hizo conocido por aparecer junto a Bin Laden y al actual líder de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, en unos vídeos de propaganda de la organización integrista islámica en septiembre de 2001.
El sospechoso, casado con Fátima -una hija de Bin Laden- podría ser condenado a cadena perpetua si es declarado culpable. Es uno de los presuntos miembros de Al Qaeda de mayor rango en enfrentarse a la justicia de EEUU.
El jurado comenzará sus deliberaciones el martes. Según la fiscalía, tras los atentados de 2001, Al Qaeda «necesitaba enviar un mensaje, que EEUU había tenido lo que merecía y que eso volvería a pasar», y Bin Laden encargó a Abu Ghaith la misión de «convencer a los jóvenes de sumarse» a la organización terrorista.
«El objetivo principal de Al Qaeda era matar a estadounidenses», insistió Cronan en la sala del tribunal, agregando que el acusado había aceptado formar parte de ese complot.
Abu Ghaith, que se declaró no culpable, escuchó el alegato en su contra, que duró más de dos horas, sin decir palabra y mediante un sistema de traducción al árabe.
Un imán que nunca quiso matar a nadie
Tras la presentación de la fiscalía, fue el turno de la defensa, que intentó mostrar a su cliente como un respetado imán cuyas ideas políticas pueden no gustar al jurado, pero que nunca ha sido un terrorista ni ha conspirado para matar a nadie.
«No estoy pidiendo que les guste Suleiman Abu Ghaith. Ni siquiera les estoy pidiendo que lo entiendan, porque sinceramente no pueden. Sus palabras pueden asustarlos, estoy seguro. Algunas de ellas son simplemente estúpidas (…). Pero eso no establece una conspiración para matar estadounidenses», dijo el abogado Stanley Cohen.
Abu Ghaith es acusado por la fiscalía, además, de complicidad con el británico Richard Reid, que intentó hacer estallar un vuelo París-Miami con explosivos ocultos en su calzado tres días después de los ataques del 11-S.
La defensa aseguró en su alegato final que no existe «ni una gota de evidencia» que conecte a Abu Ghaith con Reid, quien hoy está cumpliendo una sentencia a cadena perpetua.
Abu Ghaith, que perdió la nacionalidad kuwaití tras los atentados del 11-S, sorprendió el jueves pasado al brindar testimonio para defenderse, algo nunca visto en Nueva York con un dirigente de Al Qaeda.