Temporada de quemaduras

La basura llevaba “apagada” una semana y a nadie en la casa se le ocurrió que pudiera representar un peligro; hasta que Naid, de un año de edad, quedó atrapado entre las hojas secas y sufrió quemaduras de gravedad. Ahora se recupera en la Unidad de Quemados de Aproquen, junto con otros siete niños víctimas de los accidentes caseros más frecuentes en temporada seca: quemaduras por líquido, fuego o basura.

La basura llevaba “apagada” una semana y a nadie en la casa se le ocurrió que pudiera representar un peligro; hasta que Naid, de un año de edad, quedó atrapado entre las hojas secas y sufrió quemaduras de gravedad. Ahora se recupera en la Unidad de Quemados de Aproquen, junto con otros siete niños víctimas de los accidentes caseros más frecuentes en temporada seca: quemaduras por líquido, fuego o basura.

 

De un año a la fecha, la Unidad de Quemados se ha mantenido llena de pequeños pacientes. “Esto puede deberse a que se están quemando más niños y también a que ahora los hospitales hacen más transferencias o la gente viene directo”, señala Leonardo Sarmiento, médico asistencial.

 

Hasta ayer sábado estaban ocupadas ocho de las 13 camas de las que dispone la unidad. Siete de los casos eran “agudos”. En cinco de ellos las quemaduras fueron por escaldadura y en los otros dos “por contacto”; es decir, por basura caliente.

 

“Solo se necesitan treinta segundos a una temperatura de 45 grados centígrados para sufrir una quemadura, y cuando los niños se van en un hoyo (lleno de basura) les cuesta salir, porque tienen más de un metro de profundidad. Cuando llegás ya se quemaron”, manifiesta Sarmiento. Y subraya que en verano la basura “apagada” se mantiene a unos 45 o 50 grados centígrados. Además, dice, por tener menos capas de queratina, la piel de los niños es bastante más frágil que la de los adultos.

 

Perfil de las víctimas

 

 

En estas fechas también son muy comunes las quemaduras por escaldadura. Según el especialista, las víctimas suelen ser menores de 5 años, aún no van a la escuela y por lo tanto pasan mucho tiempo en casa.

 

También provienen de familias de escasos recursos, que por costumbre improvisan fogones en el patio o no tienen cocinas con una altura que deje los recipientes fuera del alcance de los niños. La mayoría, dice el médico, proviene de comunidades lejanas de los departamentos.

 

En temporada lluviosa casi no se reportan quemaduras por contacto, asegura Sarmiento. Sin embargo, agrega, en invierno los niños se queman con tibio, café, leche caliente o sopas instantáneas. Por lo tanto, en toda fecha los padres deben estar atentos.

 

En una semana, Naid ya fue sometido a dos cirugías. Y según su madre, Karla Córdoba, ayer “por fin sonrió”.

 

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