Buena parte del capítulo final de la carrera del cubano José Ariel Contreras pudo haber quedado escrito ayer, cuando los Rangers de Texas le dieron a escoger entre irse a las Menores o a su casa.
Pese a ofrecer destellos de grandeza, Contreras no fue el astro que los Yanquis tenían en mente cuando le ofrecieron un contrato de 32 millones de dólares por ocho años, en la navidad del 2002.
Y aunque brilló en Chicago y hasta fue decisivo para que los Medias Blancas ganaran la Serie Mundial del 2005, sus lesiones fueron un impedimento constante a lo largo de sus 11 campañas.
Su mejor temporada fue justo la del 2005, cuando cerró con 15-7 y 3.61 en 204 entradas, más 3-1 y 3.09 en los playoffs ante Boston, los Ángeles y Houston, sus víctimas en el clásico de otoño.
A sus 42 años, y después de un paso por los Yanquis, Medias Blancas, Rockies, Boston y Piratas, Contreras intentó ganarse un puesto en el staff de los Rangers, pero lució vulnerable.
Había ido a ponerse en condiciones a la Liga de República Dominicana y tras mostrar su velocidad por encima de las 92 millas, parecía que podía ser útil aún en las Mayores, pero fue bateado.
La última vez que miré a Contreras fue justo en Dominicana y parecía convencido de poder continuar, pero con un 10.50 en tres salidas en la primavera, no había mucho que discutir.
Si llegó al final, el gigante de las Martinas, Pinar del Río, se irá con 78-67 y 4.57 en su carrera, que pareció que llegaría a ser de las mejores, pero quedó corta en relación con las expectativas. Twitter: @EdRod16
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