Rezaye Álvarez M.
El primer bimestre de 2014 cerró con 18 femicidios, siete más que los registrados durante el mismo periodo en 2013, según los datos oficiales.
Ahora, en Nicaragua se habla de la diversidad de esas mujeres, indígenas, negras, mayangnas y mestizas, entonces la Escuela de Formación Feminista “es una plataforma que defiende esos derechos y demanda la autonomía de tomar nuestras propias decisiones”, afirmó Wilson.
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A pesar de la existencia de la Ley 779, organismos como la Red de Mujeres Contra la Violencia han manifestado que esta ley no está siendo aplicada de forma efectiva.
Estas son algunas de las razones por las que la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora (Armaad) y Voces Caribeñas, fundaron la primera Escuela de Formación Feminista del Caribe, con sedes en Bilwi y Bluefields.
Una de sus fundadoras es Dorotea Wilson, feminista afrodescendiente, de 65 años, con un largo recorrido en pro del reconocimiento y defensa de los derechos de las mujeres.
La Escuela de Formación Feminista, representa para Wilson, un espacio para hablar de igualdad, diversidad y el derecho.
En los ocho módulos de formación, las 75 mujeres participantes trabajarán en “propuestas, denuncias y demandas a posicionamientos, porque ser feminista es un proceso, el feminismo transgrede, cuestiona, siempre están luchando, peleando y defendiendo los derechos de las mujeres. Necesitamos demandar derechos y reconocer derechos”, apuntó Wilson.
La feminista afirmó que el reconocimiento de los derechos no será solo para las mujeres sino también para la comunidad “y (en) eso nos va a ayudar esta metodología y las facilitadoras, mujeres costeñas que ya han pasado por este proceso (de formación) y que ya se han identificado con el feminismo”.
A través de este proceso de formación y empoderamiento, Wilson espera que se desmitifiquen los tabúes y miedos alrededor del feminismo.
Una vez cumplido el sueño de crear la escuela, Wilson plantea que la nueva meta será que el proyecto sea políticamente sostenible y tenga continuidad “para que estas mujeres puedan sentarse con otras mujeres a hablar de feminismo”.
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