“Como carne blanca por salud”, expresan algunas personas que han decidido iniciar una etapa nueva bajo un régimen alimenticio saludable.
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La carne roja ha sido objeto de estudios que arrojan conclusiones alarmantes para los carnívoros. Por ejemplo, un análisis realizado por científicos estadounidenses reveló que la carnitina, presente en las carnes rojas, es la causante de una cadena de acontecimientos que resultan en altos niveles de colesterol “y un aumento de riesgo de enfermedades cardiovasculares”, según publicó la revista especializada Nature Medicine.
La nutricionista Isabel Rodríguez señala: “No es malo comer carne roja”, sino que el pecado es “exagerar su consumo”. La especialista sostiene que “lo recomendable es reducir su consumo. Si por ejemplo de lunes a viernes almorzamos carne, bistec o asada, alternemos la dieta por otras carnes u otras fuentes igual de nutritivas, u optar por las carnes blancas”, aconsejó Rodríguez.
En un plato saludable “siempre deben predominar los alimentos verdes”, recomendó la nutricionista Esther Bello, quien advirtió que el alto contenido graso en estas carnes propicia, acelera y provoca enfermedades cardiovasculares, asimismo la ciencia ha evidenciado que el consumo de carne roja “se asocia al riesgo de cáncer de mama y cáncer de colon”, señaló la especialista.
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