Adolfo Acevedo. LAPRENSA/ARCHIVO

Más sobre agricultura y transformación estructural

El proceso de transformación estructural se desencadena con el incremento de productividad en la agricultura y el traslado de gran parte de la fuerza de trabajo agrícola hacia actividades de mayor productividad, caracterizadas por rendimientos crecientes y elevada capacidad de generar externalidades tecnológicas. Sin embargo, cuando el proceso de cambio estructural se produce por expulsión de fuerza de trabajo de la agricultura, sin que se generen en las ciudades actividades dinámicas sujetas a rendimientos crecientes que absorban dicha fuerza de trabajo, el resultado será el surgimiento de amplios cinturones de marginación urbana.

Adolfo Acevedo Vogl (*)

El proceso de transformación estructural se desencadena con el incremento de productividad en la agricultura y el traslado de gran parte de la fuerza de trabajo agrícola hacia actividades de mayor productividad, caracterizadas por rendimientos crecientes y elevada capacidad de generar externalidades tecnológicas. Sin embargo, cuando el proceso de cambio estructural se produce por expulsión de fuerza de trabajo de la agricultura, sin que se generen en las ciudades actividades dinámicas sujetas a rendimientos crecientes que absorban dicha fuerza de trabajo, el resultado será el surgimiento de amplios cinturones de marginación urbana.

Desde un inicio, las actividades que se desarrollaban en las ciudades fueron vistas por autores de épocas muy tempranas como aquellas que, por ser las portadoras de rendimientos crecientes, estaban destinadas a constituirse en motores del desarrollo.

Sin embargo, primero tuvieron que lograrse niveles de productividad en la agricultura que generasen los excedentes indispensables para sostener a una población no agrícola.

Luego, los rápidos incrementos subsiguientes en la productividad agrícola permitieron que porcentajes cada vez menores de la fuerza de trabajo produjesen muchos más alimentos que antes, y liberaron a la fuerza de trabajo para que pudiese trasladarse hacia actividades con rendimientos crecientes.

En Nicaragua los sectores que generan la mayor parte del empleo, la agricultura y el comercio y los servicios informales, muestran niveles de productividad casi idénticamente bajas, y sin que la productividad se incremente con rapidez en ambos sectores, la productividad media difícilmente se dinamizará.

No es posible que el país salga de la trampa de bajísima productividad e ingresos mientras un tercio de la fuerza de trabajo y el 42 por ciento de la población depende de agricultura de muy baja productividad, y mientras parte importante de la población urbana encuentra ocupación e ingresos en actividades por cuenta propia también de bajísima productividad.

Pero el proceso de “urbanización” y surgimiento de nuevos actividades dinámicas no necesariamente tiene que ser exclusivo de los actuales centros urbanos. El proceso de agro-industrialización y los servicios no transables complementarios pueden inducir un proceso de relativa urbanización, diversificación y modernización en algunas de las zonas rurales, y el surgimiento allí de ciertas economías dinámicas de escala.

Por lo demás, parte del 13 por ciento del PIB que actualmente se gasta en importaciones de bienes de consumo no duradero podrían producirse en el país, como resultado de procesos de agroindustrialización y diversificación productiva.

Sobre la diversificación hacia actividades de mayor contenido tecnológico, valor agregado y dinamismo de la demanda, el país podría, a partir del análisis de las tendencias a largo plazo de los mercados, determinar cuáles son las actividades más factibles de promover, y qué coordinación concreta de esfuerzos, inversiones y políticas se requerirían para materializar la transformación.

Me permito, al respecto, suscribir los planteamientos de mi amigo Cornelio Hopmann, quien propone:

a. El desarrollo acelerado de una agricultura de riego con bases científico-técnicas e intensiva en mano de obra —hortalizas, legumbres, verduras, frutas, plantas ornamentales— en el Pacífico, en lugar de desperdiciar tierras, aguas y hombres en cultivos simples “industrializados”.

b. Una industria alimenticia y de madera, igualmente intensiva en mano de obra urbana.

Los remanentes de los cultivos mencionados en a. pueden servir como alimento para ganadería y avicultura, y los deshechos de estas ser abonos para los cultivos.

Los ingresos de California en concepto de una agricultura como la que se propone en a. sobrepasan los ingresos de todo Silicon Valley en su conjunto; con la salvedad que allá hay un periodo máximo de cultivo de 9 meses, acá puede haber cultivos rotativos con fases de descanse los 12 meses al año.

Además en Nicaragua tenemos —en comparación a California— agua en exceso.

(*) Economista

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