Isabel Calonge, profesora de Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid, afirma que la mayoría de los menores se sobreponen razonablemente a la muerte si cuentan con el calor de su familia y del entorno escolar.
Cada niño reacciona de una manera distinta ante la noticia de la muerte, depende de la edad y de la personalidad. Hay menores que no se inmutan, otros que lloran y otros que piensan en sus propias necesidades. ¿Cómo superarlo? Está en usted como padre. Debe decirle la verdad y comunicar pronto la noticia, pero poco a poco. Acompáñelo y dele su apoyo afectivo, explíquele el significado de la muerte, evite que vea el cadáver y mucho menos ir al entierro.
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