Al menos 34 personas murieron y unas 167 resultaron heridas este domingo cuando un suicida hizo estallar su cinturón de explosivos en la cola de un control policial en una carretera en Irak, informaron fuentes médicas y de seguridad.
La explosión tuvo lugar en un momento de mucha afluencia en la entrada norte de la ciudad de Hilla, a 95 kilómetros al sur de Bagdad, añadieron las mismas fuentes.
Cinco policías, dos mujeres y cinco niños figuran entre los fallecidos. Un anterior balance señalaba 21 muertos y 120 heridos. La televisión estatal iraquí señaló que dos de sus empleados fallecieron también en esta explosión, que causó a su vez destrozos en decenas de vehículos.
«Algunas de las víctimas murieron carbonizadas dentro de sus coches», precisó una fuente policial.
En Abu Graib, al oeste de Bagdad, un tiroteo en otro puesto de control se saldó con la muerte de dos soldados y otro militar herido. Un coronel de policía y dos policías más fallecieron en otros tres ataques al norte de Bagdad.
El primer ministro de Irak, Nuri Al Maliki, acusó el sábado a Arabia Saudí y a Catar de desestabilizar al país, al apoyar a grupos insurgentes. «Atacan Irak, vía Siria, y de manera directa. Han declarado la guerra a Irak», afirmó Maliki al canal France 24.