Lucydalia Baca Castellón
El asesor presidencial para asuntos ambientales, Jaime Incer Barquero, descalifica desde ahora los resultados del estudio de impacto ambiental del Gran Canal Interocánico, que el Gobierno, en la más reciente promesa, dijo que los haría públicos a finales de marzo o inicios de abril. La promesa anterior había sido en diciembre de 2013.
Incer lamenta que el Gobierno no haya contratado sus propios estudios.
A inicios de esta semana la diputada Jenny Martínez, miembro de la Comisión del Proyecto de Desarrollo del Canal, dijo a LA PRENSA que el estudio se está haciendo en dos etapas y que el de impacto ambiental estaría listo a inicios de abril de este año, ya que una parte se hizo en invierno y la otra se está haciendo en verano.
Sin embargo, para Incer Barquero “la gran falla está en que por muy reputada que sea la empresa que haga los estudios de impacto ambiental, el solo hecho de que sea contratada por la misma firma que va a realizar esta gran empresa (obra), ya parcializa el resultado… Así que con mucho respeto a la empresa que está realizando el estudio, el solo hecho de depender de la empresa promotora, ya de cierto modo se espera que los resultados expuestos sean más de complacencia que de expresión real de la situación que se quiere resolver”.
El experto en temas ambientales insiste en que están científicamente comprobados los grandes inconvenientes de la obra y los pocos beneficios que proporcionará para Nicaragua un proyecto de esta envergadura en la forma que está siendo presentado.
Según Incer la sociedad científica de Nicaragua, basada en conocimientos y estudios tanto nacionales como extranjeros, realizó un diagnóstico que indica que el proyecto producirá más daños ambientales que beneficios económicos.
“Sobre todo porque afecta el potencial que significa el beneficio sostenible de recursos tales como el agua, la vida silvestre, el bosque y otros”, afirma Incer.
Para el experto “la sola destrucción del lago de Nicaragua con la remoción de millones de toneladas de sedimentos, para abrir una trinchera de ochenta kilómetros de largo desde las costas de Chontales hasta las costas de Rivas con una anchura de quinientos metros y una profundidad no menor de veinticinco metros, significa un disturbio tal que realmente el lago pierde su claridad, su potabilidad y su vida útil para otros beneficios igual o más importantes, como es ser la fuente futura e inagotable de abastecimiento de agua para calmar la sed de toda Nicaragua”.
Además de otras utilidades como el riego, la navegación local, el deporte, el turismo y la pesca. Por lo que “esta iniciativa de la sociedad científica de Nicaragua tiene que ser tomada en cuenta”.
Incer aseguró además que desconoce la iniciativa y lamentó que el Gobierno no haya contratado una firma con capacidad, para dar una visión objetiva y veraz sobre lo que la obra puede provocar en cuanto a impacto ambiental.
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