“Mejor microtexto”

Conocí a Hanzel Lacayo llevando en su libreta esbozos de poemas, versos de adolescente buscando su propia vos. Tenía 16 años y en aquel entonces me hablaba de Jorge Luis Borges y de cómo y por qué le había impactado un libro de poemas de Michelle Najlis. En aquellos años no le eran indiferentes los minicuentos, género con el que hoy tiene más cercanía y dominio, y cuya novedad se presenta en sus dos últimas publicaciones.

Marta Leonor González

Conocí a Hanzel Lacayo llevando en su libreta esbozos de poemas, versos de adolescente buscando su propia voz. Tenía 16 años y en aquel entonces me hablaba de Jorge Luis Borges y de cómo y por qué le había impactado un libro de poemas de Michelle Najlis. En aquellos años no le eran indiferentes los minicuentos, género con el que hoy tiene más cercanía y dominio, y cuya novedad se presenta en sus dos últimas publicaciones.

Nos acerca ese camino misterioso de la vida, y nos reúne el sendero indescifrable de la poesía y de la escritura en este diálogo. Él reúne hoy todas las preguntas y las respuestas posibles de lo que ha encontrado en la poesía, yo contemplo al hombre de 30 años con porte de deportista, cuya barba acaricia y peina con la mano para mostrarse impecable en la fotografía.

Como un eco se repite en mi memoria aquel verso de Hanzel que nunca olvido: “Dicen que el camino de un hombre son piedras de múltiples razas”, esa poesía íntima que todavía lo escolta en un mundo de fragmentos y desigualdades.

Nuestra charla germina cuando él se sincera sobre lo que representa la escritura en su vida y cómo la asumió desde sus años juveniles.

¿Cómo te involucrás con el microrrelato?

Curiosamente el primer libro que leí fue Ars combinatoria de Michelle Najlis cuando lo tenían en la Biblioteca del Colegio Alemán, me parece un libro fantástico y místico, y me preguntaba por qué sus textos en ese libro eran tan cortos.

Empecé a escribir poemas a los 16 años, ya de manera más responsable, y me incliné por los microrrelatos y con Ezequiel D’León Masís hablaba de eso, y nos leíamos. En aquel momento tenía un buen compendio de microrrelatos y se los mostré a Edgar Escobar Barba que recién había publicado su libro Miligramos y me los perdió, nunca me los regresó, entonces quedé divorciado de esa práctica.

Pero en el 2012, cuando Alberto Sánchez Argüello publicaba los microcuentos en las redes y el Facebook, me dije a mí mismo voy a continuar con los minirrelatos y revisar todo ese proceso.

¿Qué implica la creación de un microrrelato?

Implica que hay barreras, ya que el microrrelato se puede convertir en un adagio, frases célebres, chiste. En mi caso no quería caer en eso, quería ser un microcuentista y en segundo plano plantearlo desde una perspectiva estilística, porque en un espacio tan breve es muy difícil tener un estilo.

¿Los creadores de microrrelatos tienden al vicio de convertirlos en chiste?

Mucho, mucho, creo que hay una carencia de plantearse el microrrelato estéticamente, es decir, cuáles son los recursos que el microrrelato permite fonéticamente, sintácticamente que me puedo permitir explorar y añadir al microrrelato que pueda ser algo literario y no meramente un chiste o algo anecdótico.

Entonces me plantee esa serie de recursos y traté de hacer algo literario en Maletas ligeras y A cherry on top, digo yo (risas, risas…).

¿Al venir de la poesía el camino se te abrió mejor al relato corto?

Más bien creo todo lo contrario. En el microrrelato por el hecho de esforzarte y calzar todo en menos espacio, hizo que mi nueva poesía sea todavía más concreta, más precisa, más breve. El microrrelato me ayudó a recortar excesos y en segundo plano a pesar de que no considero el microrrelato como un género narrativo, por ello me atrevería a hablar más de microliteratura porque me ayuda a crecer, con la microliteratura crezco.

¿Por qué te distanciás del término microrrelato como parte de una historia narrativa?

En el microrrelato no entran muchos recursos que podés explotar al máximo en un cuento corto y la novela, es más difícil elaborarlo.

El microrrelato es más libre, más bien creo que es microliteratura, microtexto porque puede permitir poesía, experimentación sintáctica, juegos fonéticos, como tiene esa libertad es versátil por eso tiendo a llamarlo mejor microtexto.

Me ayuda porque quiero empezar a escribir narrativa de manera más responsable. Ahora, durante el proceso de hacer microrrelatos te obliga a ser ingenioso y me ha ayudado a pensar en futuros cuentos.

EN LA RED

¿Has publicado de forma virtual Maletas ligeras, A cherry on top y Photography cómo valorás la experiencia en las redes?

Creo que ahora voy a publicar solo virtualmente, por muchas razones, la primera es mucho más factible, vos podés hacer todo, tu diagramación, vos te editás y lo compartís en redes sociales, en el blog. Por otro lado, cuando tenés tu libro publicado, se siente bonito el olor a celulosa, palpar el libro, pero siendo realista, en poesía los libros quedan estancados en las librerías, bodegas y es muy difícil moverlos, y la gente no llega a comprar libros de poesía donde tenés tantos productos sustitutos de superación personal o literatura fácil.

El libro virtualmente se mueve y lo he logrado medir en las plataforma donde podés colgar tu libro en muchos muros de Facebook. Lo otro es que te ahorrás mucho, lo conocen más de 500 lectores en un mes que es por lo general la publicación estándar que no vas a mover.

¿Has renunciado al libro impreso?

Eventualmente lo que quisiera es sacar algunos ejemplares físicos para obsequiar, pero en sí para difundirlo virtualmente creo que es lo mejor, lo más factible. En abril voy a sacar Los adioses y El recibimiento , dos libros de poesía antagónicos, y voy a medir qué tal van a hacer aceptados virtualmente.

LA RUTA DE LA POESÍA

¿Cómo ves hoy Discrepancias, tu primer libro de poemas?

He cometido muchas precipitaciones, por ejemplo en Discrepancias siento que fue muy consciente en elegir los textos, pero en A Contenciones, conspiraciones… que publicó el Centro Nicaragüense de Escritores, no hubo mucha revisión y fui muy irresponsable. En Días de ira , hay una voz más concentrada, soy la voz femenina donde hay poemas escritos por una mujer, donde me imaginé siendo esta mujer intrépida, sufrida y violenta, trabajé con eso y en torno a la muerte de mi madre y trabajé temas sociales, es un libro muy humano, muy bien definido.

Días de ira es uno de tus poemarios mejor logrados. En él está una concentración entre el dolor y la tristeza, ¿cómo lo viviste?

Es decir, viví la muerte de mi madre durante tres meses, verla morir, ya la muerte solo fue el desenlace pero venimos muriendo juntos durante esos días, los poemas fueron un proceso catártico de desahogamiento y en especial la sección Bañando a mi madre que es muy fuerte para mí, yo respirando sangre cuando me dijeron que tenía cáncer, creo que gusta por eso, la mayoría tenemos una madre que se va de la casa, o la abuela, la tía, todos nos podemos ver en ella, es un espejo por eso gusta más porque te identificás.

¿Escritura de mujeres con las que te identificás?

Sylvia Plath la he leído en inglés y le he tomado mucho respeto. Virgina Wolf no sé por qué tengo esa inclinación por las escritoras suicidas. En Nicaragua es Michelle Najlis como Ars combinatoria , me gustan las voces que no suenen tan femeninas sexualizadas y amorosas, por ejemplo tu poesía es aguerrida, violenta, crítica. Me gusta que la voz poética de una mujer pueda ser universal y no se identifique plenamente como femenino.

¿Cuál es la ruta para hacer una buena poesía?

Primero tener la seguridad de saber que podés hacer algo por tu propia cuenta, formarte a través de lecturas, tener patrones poéticos, tener conocimientos de estilística porque es como saber que si sos alfarero te debés a la arcilla, el carpintero a la madera, de la escritura al lenguaje, conocer muchos recursos para hacerlos presentes. Conocer el lenguaje no para sonar rebuscado o sobreelaborado porque creo que lo peor que le puede pasar a un escritor es no encontrar las palabras adecuadas porque no las conocés.

La oscuridad del esperma

Hanzel Lacayo

 

Como una descorazonante partícula

nadando descorazonada

allá donde la belleza también es la mitad…

 

¡Pensar en todo el peligro

que pueden ser los flagelos!

 

Los misteriosos desdenes,

la viscosa progenie

de esos torpes duendecillos.

 

Los numerosos caminos ejecutados

conducen a la ignorancia de la trompeta

mientras afuera serrucha mi mentada

tu arco de luna por espalda baja.

 

Por una colmena

compuesta solo por zánganos,

muera en otra calidad el esperma.

Obsequio particular

Hanzel Lacayo

 

Te lo regalo, pero tiene un agujero.

Lo que hay en él es lo de menos.

 

Espera y crecerá.

Y como todo buen vino

presidiendo siete noches bajo el corcho,

estoy seguro que te ayudará a brindar

por los claros días y los malos tiempos.

 

—A pesar del agujero—

 

Dos gigantes discuten

Hanzel Lacayo

 

Señalando su bebida, un gigante dice al otro:

—¡Mira cómo se ahoga la mosca!

A lo que el otro corrige:

—No es una mosca, sino el hombre que está soñándote.

Renacimiento

Hanzel Lacayo

 

Nació hace un segundo. Nueve meses atrás entró a la matriz. Se desconoció. Se partió en dos: Uno se fue por la trompa; el otro, por la uretra.

 

Cuna de lobos

Hanzel Lacayo

 

Admite la loba más joven después de aparearse con el lobo más viejo:

—Reconozco que no está limpio, pero mis lobeznos serán legendarios.

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COMENTARIOS

  1. Hace 13 años

    Hoy ay tanta buena poesia por el mundo
    que hasta los mismos versos se destilan
    en las mismas flores que dejan perfumado
    todo el camino que nos lleva al cementerio

  2. @AC
    Hace 13 años

    ay -> hay (del verbo haber)

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