LA PRENSA/OSCAR NAVARRETE

Chocolates para cuidar Bosawas

Los 23 socios de la cooperativa productiva Cristino Ordóñez, una de las dos que hay en Rosa Grande, Siuna, decidieron aprovechar los palos de cacao que tenían en sus parcelas y dedicarse a vender este fruto, pero como tampoco tenía buen precio alguien pensó que por qué no mejor le daban valor agregado al cacao y lo hacían chocolate.

 

 

 

 

Amalia Morales

En las montañas que rodean Rosa Grande, Siuna, donde los helechos apetecidos en las ciudades crecen como monte, ellos sembraban granos básicos y arreaban vacas. Por vivir en la zona de amortiguamiento de la reserva de Bosawas, sabían que estaba mal, que la frontera agrícola ha devorado la montaña, entonces pensaron en cambiar de cultivo. Los 23 socios de la cooperativa productiva Cristino Ordóñez, una de las dos que hay en Rosa Grande, decidieron aprovechar los palos de cacao que tenían en sus parcelas y dedicarse a vender este fruto, pero como tampoco tenía buen precio alguien pensó que por qué no mejor le daban valor agregado al cacao y lo hacían chocolate.

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La fábrica de chocolates Chocotrim está situada en Rosa Grande. El teléfono de contacto de la cooperativa Cristino Ordóñez es 89540773. El presidente de la cooperativa es César Ordóñez y el encargado de la planta Álvaro Ordóñez.

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Uno de los propósitos de la cooperativa este año es posicionar la marca Chocotrim en otras partes del país. Los socios reconocen que no han hecho énfasis en la campaña de mercadeo, pero este año irán a la capital y a otros departamentos para ofrecer Chocotrim en sus diferentes presentaciones. Para producir chocolate los socios de la cooperativa han sido capacitados por diferentes expertos, entre ellos un suizo que vino a enseñarles cómo se hace. Además, sostuvieron intercambios con otras chocolateras del país.

“En eso estamos trabajando”, dijo César Ordóñez, presidente de esta cooperativa situada en Rosa Grande.

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“Vivimos contiguo a la reserva. Se nos vive inculcando que no era correcto seguir destruyendo el medioambiente donde vivimos, y como teníamos cacao en buenas cantidades se ideó este negocio”, agrega César Ordóñez, presidente de la cooperativa y agrega que “la idea fue de un socio de la cooperativa que fue a un intercambio en Honduras, y de allá vino con eso”.

Hace dos años se materializó la idea de producir chocolate. Así surgió la marca Chocotrim, que quiere decir: Chocolate del Triángulo Minero.

FÁBRICA PEQUEÑA

El edificio donde se produce Chocotrim es modesto. Es tan pequeño como un aula de clases. Por fuera, tiene apariencia de centro de salud. Al interior, hay una mesa con leche, azúcar y pasta de cacao.

“Esta es la pasta cruda y amarga con la que se prepara el chocolate”, dice Álvaro Ordóñez, encargado de la planta.

Hay una pesa digital, un termómetro y bandejas donde se van cortando las piezas.

La instalación y el equipamiento de la pequeña fábrica tuvo un costo de 25,000 dólares y el 80 por ciento fue financiado por Oxfam. El restante 20 por ciento lo aportó la cooperativa, según explica César Ordóñez.

La producción actual de la fábrica ronda las 20 libras por semana. La producción es baja porque aún no tienen tanta demanda en el mercado. La marca es poco conocida aún en la región.

El principal punto de distribución es Siuna, que está a 32 kilómetros. Allí tienen un puesto de venta fijo.

A Siuna llegan algunos compradores y llevan el chocolate a ciudades como Bilwi, cabecera de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).

En la actualidad producen el chocolate en tres tipos de presentaciones: una barra de cien gramos, una pieza hexagonal de cuatro gramos, una bola de seis gramos.

Y los precios son accesibles: oscilan entre un córdoba —la pelota de seis gramos— y 30 córdobas la barra de cien gramos.

GENERACIÓN DE EMPLEO

La fábrica de chocolates da trabajo a cuatro asociados y a dos más subcontratados.

Ordóñez dice que la producción de chocolate y el propósito de no afectar más la reserva de Bosawas ha estimulado la producción de cacao entre los socios de los cuales siete son mujeres y 16 hombres.

“No ha sido fácil emprender este negocio, porque en estos lugares, tan lejos de la capital la lucha es dura”, dice Ordóñez convencido de que están aportando un grano de arena a favor de la protección de Bosawas.

Reportajes Bosawas Chocolates archivo

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COMENTARIOS

  1. Alfredo Ordoñez
    Hace 13 años

    El gobierno debería apoyar iniciativas como estas para que nuestros productores cambien la manera de hacer uso de los recursos naturales y asi proteger nuestra madre tierra.

  2. Neryna Medina
    Hace 13 años

    Este tipo de promocion es buena para estos proyectos que logran mantenerse por el esfuerzo de pequeños emprendedores. Apoyar lo nacional con publicidad puede ser el grano de arena que como aporte brinden medios como este.

  3. Pepe
    Hace 13 años

    Sres de la Prensa, les felicito por dar la opprtunidad a publicar este tipo de iniciativas, que son un ejemplo y una referencia para la gran mayoria de coudadanos q no toenen un empleo o que buscan oportunidades o ideas para trabajar
    Sobretodo para la mayoria de jovenes profesionales en busca de alternativas con potencial no solo de desarrollar un negocio sino tambien de exportar productos nacionales elaborados
    Considerar a crear una columna semanal para estos emprendedores publicar datos et

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