Martha Vásquez
Una procesada de trata de personas con fines de explotación sexual y lesiones psicológicas en perjuicio de sus dos sobrinas adolescentes, confesó ayer que el condenado Wayne Edward Cooperman de 61 años, no es culpable de la violación a sus sobrinas.
La mujer, quien pidió hacer uso de la última palabra, expresó a los magistrados de la Sala Especializada en Violencia que todo fue una trama que supuestamente inventó junto a su hermana, mamá de las menores, para “sacarle dinero al gringo”.
Según la procesada, al final desistió porque Cooperman la descubrió y le dijo que la denunciaría a la Policía, pero la hermana siguió el plan porque pensó que ella se había arreglado a sus espaldas.
La confesión se dio durante la audiencia de apelación de la sentencia, donde también Ramón Rojas Urroz, abogado de la joven, solicitó la anulación del juicio porque tardó 16 días y no los diez que manda la ley.
Bismarck Quezada, abogado de Cooperman, también apeló la sentencia por grandes contradicciones en las declaraciones de las adolescentes y en los exámenes de Medicina Legal, que indican que las víctimas no han sido violadas vía vaginal.
El procesado también tomó la palabra y dijo: “Por favor no me dejen condenado por algo que no hice”. El caso se resolverá en los próximos días.
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