Bruselas/ EFE/ AFP
El llamado “Grupo de los Ocho” (G8), creado mediante la ampliación del G7 a Rusia, marcó la vuelta del gigante ruso a la comunidad internacional tras la disolución de la Unión Soviética y la puesta en marcha de reformas que llevaron la democracia parlamentaria y la economía de libre mercado al viejo antagonista de la Guerra Fría.
Aunque no hay unanimidad entre los miembros del G7 (EE. UU., Japón, Canadá, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia, más la Unión Europea), para expulsar a Rusia, la medida constituye hoy por hoy la base de sanción política y “aislamiento” más poderosa a disposición de los occidentales para obligar al presidente ruso a recapacitar.
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No obstante, según el ministerio de Defensa, Ucrania seguía controlando todas sus bases, ya que las tropas allí presentes se han negado a entregar el control a estos hombres armados.
Dentro de la base administrativa de Belbek, perteneciente a la brigada aérea táctica de Sebastopol, rodeada por militares a los que se considera rusos, el oficial Vladislav Kardash declaró su fidelidad a Ucrania.
“Somos ucranianos y hemos hecho un juramento. Es nuestro deber y nuestro trabajo”, declaró.
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El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, anunció este lunes 3 de marzo que este martes se reunirá el Consejo del Atlántico Norte después de que Polonia pidiese consultas invocando el artículo IV del Tratado Atlántico ante la crisis de Ucrania.
Ese artículo prevé que la OTAN llame a consultas a los países para que debatan la necesidad de prepararse para una eventual defensa del territorio de uno de los países miembros si ven amenazada su integridad territorial, independencia política o seguridad.
A la reunión asistirán los embajadores de los veintiocho países aliados, señaló la OTAN.
SEGUNDA REUNIÓN EN LAS ÚLTIMAS HORAS
La reunión de este martes será la segunda que celebran los países aliados en las últimas horas para abordar el rápido deterioro que se ha producido en la crisis ucraniana con la intervención militar rusa en la región autónoma de Crimea.
“Los acontecimientos en Ucrania y en sus cercanías son considerados como una amenaza a los países vecinos aliados y tienen implicaciones serias y directas para la seguridad y la estabilidad del área euroatlántica”, afirmó Rasmussen.
La situación en la región preocupa especialmente a Polonia, socio aliado y vecino de Ucrania, que el sábado reclamó respeto a la integridad territorial de Ucrania y exigió “el fin de los movimientos de tropas provocadoras” en Crimea.
Polonia ha expresado en varias ocasiones su preocupación por la situación en la vecina Ucrania, y el ministro polaco de Exteriores, Radoslaw Sikorski, quien ha viajado en varias ocasiones a Kíev, señaló el sábado en la red social Twitter que había pedido una reunión de la OTAN a nivel ministerial esta semana para tratar la situación ucraniana.
TEMBLARON LAS BOLSAS
Las bolsas de todo el mundo registraron bajas ayer por el agravamiento de la crisis de Ucrania, en particular la de Moscú, que llegó a perder un 13 por ciento, y la de Fráncfort, que cedió más del 3 por ciento. El temor de una intervención armada rusa en Ucrania también hizo temblar a Wall Street, aunque los índices neoyorquinos evitaron hundirse.
En el mercado de divisas, el euro superó por primera vez el nivel simbólico de 50 rublos, hasta establecerse en 50.22. Por su parte, el dólar alcanzó en un momento los 37 rublos, batiendo por primera vez el récord de la crisis de 2009, antes de establecerse en 36.44.
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