Ignacio Ortega/Ucrania/EFE
Ucrania extrae uranio en su territorio, pero no tiene un programa propio de enriquecimiento, por lo que recibe todo el combustible para sus plantas atómicas de Rusia. En 2010, ambos países suscribieron un acuerdo de cooperación para la construcción de dos nuevos bloques generadores para la central de Jmelnitski, un proyecto valorado en entre 5,000 y 6,000 millones de dólares. El programa nuclear de Ucrania inició en la década de los años 1950 cuando la república pertenecía a la Unión Soviética. En 1962, se creó el ministerio de Energía y Electricidad de Ucrania y en 1965 se estableció el sistema único de energía de la república.
En 1977 inició labores la central de Chernóbil, la primera planta atómica construida en Ucrania y que el 26 de abril de 1986 provocó la mayor catástrofe nuclear de la historia, cuando la explosión del reactor número cuatro arrojó a la atmósfera una radiactividad equivalente a entre cien y quinientas bombas atómicas como la de Hiroshima.
En 1994, la independiente Ucrania se adhirió a la Convención Internacional sobre Seguridad Nuclear. En 1996 se creó “Energoatom“, la empresa estatal que gestiona las centrales nucleares del país.
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Las autoridades de Crimea, envalentonadas por la posible llegada de tropas rusas a la república ucraniana, se rebelaron ayer abiertamente contra Kiev al crear su propia Marina de Guerra y manifestar su intención de adquirir el estatus estatal a través de un referéndum convocado para el 30 de marzo.
La pregunta que las autoridades locales plantearán a sus ciudadanos es: “Apoya usted la autodeterminación de Crimea en el seno de Ucrania sobre la base de los acuerdos y tratados internacionales?”.
“Hasta hoy (ayer) tenemos a un presidente legítimo, al que votó la mayoría de la población de Crimea, y es (el depuesto) Víktor Yanukóvich”, afirmó ayer Vladímir Konstantínov, presidente del parlamento crimeo, organismo que “no reconoce a las autoridades de Kiev”.
Un camión llegó ayer a las puertas del parlamento en la capital, Simferópol, y los trabajadores comenzaron a retirar las banderas ucranianas, amarillas y azules, de la plaza para sustituirlas por banderas crimeas, azules blancas y rojas.
CREAN MARINA DE GUERRA
El primer ministro prorruso de Crimea, Serguéi Axiónov, cuya legitimidad no reconoce Kiev, anunció ayer la creación de la Marina de Guerra de esta república autónoma.
El mando de esta Armada corresponderá al contralmirante Denís Berezovski, que, según el propio gobierno crimeo, ha jurado lealtad a la autonomía tras desertar como comandante en jefe de las fuerzas navales ucranianas, cargo que había asumido el sábado.
En Simferópol nadie parece desear una guerra, pero los que se manifestaron ayer en el centro de la ciudad con banderas tricolores rusas están ansiosos porque el Kremlin les ayude a romper lazos con los que derrocaron a Yanukóvich en Kiev.
“Antes de que llegaran al poder en Kiev (el primer ministro, Arseni) Yatseniuk y sus amigos, nadie quería la independencia de Crimea. Ahora, en cambio, está claro que no podemos seguir viviendo juntos“, aseguró Sveta, una profesora rusa retirada oriunda de Simferópol.
CONTROL DE ARMADO
Los tambores de guerra no suenan, pero unidades especiales de hombres armados y encapuchados sin distintivo de la unidad o del país del que proceden se han hecho con el control de los principales puntos estratégicos de la ciudad.
Varios soldados con fusiles Kaláshnikov, uno de ellos con una bazoca a la espalda, estaban apostados ayer en las inmediaciones del imponente edificio del Gobierno, donde la gente se acercaba en masa a expresarles su agradecimiento.
La misma escena se repetía en el parlamento, mientras en las inmediaciones del aeropuerto, otro amenazante comando de unos treinta efectivos vestidos de riguroso negro no hacía el menor esfuerzo por pasar desapercibido. “Son fuerzas especiales rusas. No hay duda. Por eso no llevan distintivo. No quieren que se les reconozca”, aseguró convencido Alexéi, un taxista.
Los miembros de las “patrióticas” milicias populares con brazalete rojo que se ocupan de garantizar el orden público en cada esquina de la ciudad niegan que sean rusos. “Son de los nuestros de dónde iban a ser?“, replica malhumorado uno de los más veteranos.
APOYO A PUTIN
Aprovechando que es domingo, centenares de curiosos se acercaron a la plaza de Lenin, donde está el Gobierno, para expresar su apoyo al presidente Vladimir Putin. “¡Gloria a Rusia! ¡Gloria a Putin!”, gritaban los presentes, entre los que había tanto niños, como adultos y ancianos.
Puntin aceptó ayer a propuesta de la canciller alemana, Angela Merkel, con quien conversó vía telefónica, la puesta en marcha “inmediata” de una misión de exploración en Ucrania y de un “grupo de contacto“, probablemente dirigidos por la OSCE, para iniciar un diálogo político en Ucrania.
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