El 72 aniversario de la muerte de Stefan Zweig, el célebre escritor y biógrafo judío austriaco, quien se suicidó en un hotel de Petrópolis, Brasil, el 22 de febrero de 1942, motivó la publicación de importantes artículos de prensa en diversos países de Europa y América.
En uno de esos artículos, publicado en La Nación, de Buenos Aires, bajo el título El suicidio de Zweig en el eclipse de Europa, el escritor, filósofo y catedrático argentino Hugo Francisco Bauza recuerda que el infortunado autor europeo, quien se quitó la vida junto con su esposa Charlotte Elisabeth Altmanm, fue un ferviente admirador del poeta alemán Heinrich von Kleist, quien también se suicidó junto a su amada, Adolfine Henriette Vogel, el 21 de noviembre de 1811, cuando el vate germano tenía solo 34 años de edad. Ambas mujeres, la de Zweig y la de Von Kleist, sufrían de cáncer terminal.
Menciona Bauza que la obra de Von Kleist preferida por Stefan Zweig, era el drama heroico Pentesilea, considerada como la principal del malogrado poeta y dramaturgo germano y una de las más representativas del clásico teatro romántico alemán.
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Pentesilea es un personaje destacado en la mitología griega. Ella fue una de las reinas de las amazonas, las legendarias guerreras que se cortaban uno de los pechos para no tener impedimento al tensar el arco con el cual disparaban sus certeras y mortíferas flechas. Las amazonas no eran lesbianas, pero vivían en comunidad sin hombres, con los cuales solo se ayuntaban para quedar embarazadas y reproducir su especie. Por eso, de los hijos que parían se quedaban únicamente con las hembras.
Pentesilea era hija de Ares, dios de la guerra, y de la amazona Otrera, y hermana de Hipólita, otra famosa reina de las amazonas.
Pentesilea participó en la guerra de Troya, combatiendo al lado de los troyanos. Mató a muchos de los mejores guerreros griegos, hasta que le tocó enfrentarse con Aquiles, quien la derrotó y le quitó la vida. Aquiles, después de matar a Pentesilea le quitó el casco que le cubría la cabeza y la mitad de la cara. Y quedó el héroe tan impresionado por la belleza de la amazona, que lloró largamente sobre su cadáver, lamentando su muerte, mientras le acariciaba dulcemente su pálido pero muy hermoso rostro.
En ese momento, junto a Aquiles se encontraba Tersites, quien según dice Homero era el más feo de todos los griegos que fueron a la guerra contra Troya. Pero Tersites, además de muy feo era malvado y cobarde y se burló de Aquiles diciendo que se había enamorado de un cadáver. No satisfecho con eso, Tersites extrajo con su lanza uno de los ojos de Pentesilea, lo que enfureció a Aquiles de tal modo que mató al cruel feo con un solo golpe de sus poderosos puños. Diomedes, primo de Tersites, arrojó el cadáver de Pentesilea a las aguas del río Escamandro, pero también se dice que Aquiles la sepultó con mucho cuidado, a orillas de ese legendario río de Troya.
La versión de Heinrich von Kleist sobre Pentesilea, en su drama heroico, es completamente distinta. En la obra del poeta suicida alemán, Aquiles se enamora de Pentesilea cuando esta, junto con sus guerreras, trata de capturarlo para llevarlo a la Fiesta de las Rosas, durante la cual las amazonas se apareaban con los hombres para ser fecundadas.
Pentesilea pelea con Aquiles pero es derrotada. Sin embargo Aquiles simula que es él quien ha perdido el combate y le propone matrimonio a la amazona, ofreciéndole llevarla a Ftía, su patria de origen. Pentesilea se da cuenta del engaño y vuelve a combatir con Aquiles. Ahora sí lo vence, lo mata y luego devora partes de su cadáver. Pasado su terrible arrebato, Pentesilea se da cuenta que ama a Aquiles y se suicida junto al cuerpo muerto de su amado.
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