El boxeador de origen nicaragüense, Randy Caballero, peleará en Japón el próximo 4 de abril en un combate eliminatorio de la Federación Mundial de Boxeo (FIB) ante el japonés Kohei Oba en el Central Gym, Kobe, Hyogo del país asiático.
El ganador de ese combate estaría posteriormente clasificándose como retador número uno a la corona que posee el inglés, Stuart Hall en las 118 libras de la FIB, luego de una pelea opcional que fungiría como preparación.
“En estos días estaremos firmando el contrato, pero ya es un hecho de que Randy estará disputando esa pelea en tierras niponas. Estaba previsto que tendríamos una pelea el 19 de abril, sin embargo, tuvimos esta oportunidad y hay suficiente tiempo para la preparación y obtener buenas condiciones físicas”, aseguró el esteliano Marcos Caballero, papá y entrenador de Randy.
Según Caballero, su hijo ya pasó las pruebas pequeñas y ha escalado los peldaños necesarios para ir en busca del anhelado título del mundo. “Él ya está preparado para ser campeón, ha trabajado muy fuerte y todas las duras pruebas que ha enfrentado las ha derribado”, indicó su entrenador.
Su rival será un peleador de mucha experiencia. Oba ha forjado 35 victorias, 14 nocauts y solamente dos derrotas en 12 años de carrera boxística en tierras japonesas.
Es rápido y sin suerte como ocurrió frente a Rolly Lunas al caer noqueado en 11 asaltos y ante Malcolm Tunacao vencido en una decisión, cuando su carrera comenzaba a proyectarse y su objetivo de un título mundial se acercaba.
Luego de perder con Lunas en diciembre del 2011, no ha naufragado más, su boxeo ágil de manos y saltarín de pies se ha consolidado hasta conseguir seis triunfos continuos hasta la fecha.
Por su parte, Caballero es un joven de 20 años que batalla hasta morir, no le importa recibir castigo innecesario. Confía en su pegada de zurda y lo motiva cada vez más acrecentar su récord sin manchas de veinte triunfos con 12 nocauts.
Su papá le preguntó antes de aceptar la pelea, sobre qué pensaba acerca de su retador, y Randy Caballero mencionó, como diría cualquier muchacho de su edad; “Ese peleador no tiene nada”.
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