Luis Eduardo Martínez M.
Acompañado por familiares y asistido por un abogado, Jairo Antonio Gurdián Salgado se presentó al atardecer de ayer en la delegación departamental de la Policía en Matagalpa, entidad que lo buscaba como sospechoso de un femicidio ocurrido durante una riña entre familias en el barrio Sabadell, al norte de esa ciudad.
Durante el pleito, el 16 de febrero, murió María Elena Díaz Aráuz, de 23 años, quien recibió una cuchillada en el cuello presuntamente asestada por Gurdián.
Instantes previos a entregarse ante las autoridades, el muchacho admitió ante LA PRENSA que en la riña “miré que mi padre, mi madre y un hermano (adolescentes) estaban macheteados, ensangrentados y yo para defenderlos ni supe lo que agarré y cometí ese error”.
“No supe con qué fue que le di, esas son las declaraciones que le puedo dar”, dijo Gurdián, quien presenta heridas de cuchillo en la pierna, en la frente y en la parte posterior de la cabeza, por lo que su abogado Freddy Rizo solicitó a la Policía que su representado sea examinado por un forense.
Un informe policial indica que en el pleito también fueron heridos Magdaleno Díaz, Joel Gurdián Salgado, Mercedes Gurdián Silva y Dora María Salgado López.
Jairo dijo que voluntariamente se presentaba ante la Policía “para enfrentar esto y para que no digan que uno se anda corriendo. No me corrí de la Policía, me corrí de ellos (familia de Díaz), porque dijeron que me iban a matar me dio miedo y me corrí”.
El abogado Rizo dijo que varios familiares de su representado, incluyendo a un niño de 7 años, fueron heridos con arma blanca, por lo que en el eventual proceso penal sostendrá la teoría de la defensa propia.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 A