Rafael Nadal se coronó ayer en el Abierto de Río de Janeiro, torneo que marcó su regreso tras una lesión de espalda, al vencer en la final 6-3, 7-6 (tres) al ucraniano Alexandr Dolgopolov. El triunfo de Nadal llegó cuatro semanas después de que perdió la final del Abierto de Australia en forma sorpresiva ante el suizo Stanislas Wawrinka. El español, quien tuvo que sobrevivir a dos match points frente a su compatriota Pablo Andújar en la semifinal, lució más cómodo en el encuentro por el título y colocó en 298-21 su foja sobre canchas de arcilla, la mejor en la historia de los certámenes abiertos.
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