Noel Amílcar Gallegos
Desde tempranas horas de la mañana, en el taller de mueblería de doña Nohemí Cuevas, en Nandasmo, municipio de Masaya, las máquinas “crujen” en una clara señal de que se está trabajando aceleradamente para poder sacar en tiempo y forma el actual pedido.
Esta mujer tuvo la fortuna de haber crecido en estos menesteres de la madera, y hoy siendo madre soltera, se apoya en sus ocho hijos de una u otra forma para hacer crecer al taller familiar, que en los últimos años se ha convertido en uno de los más prósperos en madera mueble de la zona. Hay perspectivas de ampliar el local y hacer mejoras para que su fama se consolide más en la tierra de las artesanías.
Criar a sus hijos y dedicarse al arduo trabajo de la mueblería no ha sido tarea fácil, no obstante, el emprendimiento de esta mujer de tez blanca, surcos en su frente y sonrisa a flor de piel, la ha sacado a flote.
• Dirección: costado oeste del parque central de Nandasmo.
• Correo: [email protected] [email protected]
• Celulares: 88335528 89773382
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“Creo que el Gobierno de Nicaragua tiene deberes y obligaciones conmigo, porque yo ayudo al desarrollo económico dentro de mi municipio, para que no haya jóvenes emigrantes en mi país, porque estoy generando trabajo para diez cabezas de familia que tienen un salario digno”, enfatizó la empresaria.
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Este taller con el paso del tiempo se ha especializado en hacer sillas mecedoras en estilos carretas, campanas, brigitte, y comedores Luis XV y La Reyna.
“Inicié haciendo artesanías (utilitarias) como es el mazo, la tabla de picar carne, el molinillo y los tostoneros, entre otras cosas, que todavía las seguimos haciendo. Eso es artesanía menor que distribuyo a nivel nacional a los diferentes supermercados”, cuenta Cuevas.
IPADE, SU PRIMER PADRINO
La empresaria asegura que la dicha ha tocado su puerta gracias a las luz divina de Dios, que ha sido su guía, “también a Ipade (Instituto para el Desarrollo y la Democracia) porque fue mi primer padrino para crecer, porque me brindó capacitaciones para el manejo del dinero y la calidad del producto, apoyados por la Cooperación Austriaca. De igual forma pido que Dios bendiga a los austriacos porque gracias a su cooperación han hecho un gran crecimiento, no solo conmigo, sino a nivel de la población nacional, porque con ellos hay desarrollo y bienestar”.
La parte operativa del negocio la administran los hijos solteros de Cuevas, a quienes este taller les ha servido como una escuela de vida y canal de subsistencia, porque con las ganancias que obtienen ayudan a la manutención diaria de la casa y sus estudios universitarios.
Cuevas dice que un método laboral que le ha dado buenos resultados es la fluida comunicación que mantiene con sus diez trabajadores, porque los ve como “una familia”, y está pendiente de sus necesidades de primera mano, respeta a sus derechos laborales y las ganancias son compartidas de forma justa.
VELAR POR LA CALIDAD
También la clave de su éxito ha sido velar por la calidad de cada mueble, el acabado y buen manejo de la materia prima. Ella afirma que la buena selección de la madera y el tratamiento debido, son ingredientes de este éxito. “La responsabilidad es nuestra carta de presentación, hemos obtenido contratos no solo a nivel nacional, sino con gente de Holanda y Puerto Rico. Estamos haciendo esfuerzos por abrirnos hacia un mercado más estable”, agrega.
La adecuada administración de este ejemplar taller asegura el pago de la tarifa de energía eléctrica, operarios, los estudios universitarios de los hijos de Cuevas y el pan de cada día.
La empresaria afirma que los diseños no es problema, porque algunos clientes traen sus propias creaciones, asimismo, el taller implementa innovaciones a los estilos tradicionales y la mente ingeniosa es uno de sus hijos, que gracias a la cooperación austriaca, se especializó en diseño de mueblería.
La meta de esta emprendedora es ampliar el local para una sala de exhibición y mayor comodidad en el área de trabajo.
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