El giro que la oposición venezolana ha dado a su lucha en defensa de su democracia ha logrado acaparar la atención mundial y por ende el respaldo de los pueblos y gobiernos democráticos del planeta.
En escritos anteriores a raíz de la muerte de Hugo Chávez, afirmé que sin Chávez no habría chavismo y me arriesgué a vaticinar el fin de la era del socialismo del siglo XXI. Ambas afirmaciones las hice recordando una frase de Margaret Tatcher exprimera ministra de Inglaterra, que dijo: El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero… de los demás.
En el caso de Venezuela los disparates del difunto Chávez, no solo estaban acabando con la empresa privada de ese país, sino que también estaba comprometiendo la solvencia económica de PDVSA, empresa responsable de comercializar el petróleo, único rubro de exportación digno de mención.
Ese cóctel más la incapacidad demostrada en el manejo de la cosa pública y falta de carisma del designado presidente Maduro, hizo explotar la paciencia de un pueblo que de la mano de su juventud muy pronto enterrarán el sueño de Chávez. Desgraciadamente ninguna dictadura abandona el poder sin antes derramar sangre de sus pueblos, costo que ya los venezolanos comenzaron a pagar.
Para nadie es un secreto que el segundo gobierno más beneficiado por Chávez y lo continúa siendo por su sucesor, es el gobierno de Ortega, apoyo que le ha permitido gobernar con holgura gracias a los mas de 500 millones de dólares que recibe anualmente, dinero que usa sin control gubernamental alguno. Por lo que la pregunta obligada es: ¿por cuánto tiempo este gobierno podrá mantener el espejismo de ese socialismo, que ya comenzó a hacer agua en Venezuela, tomando en cuenta que seguimos siendo el país más pobre del continente americano, con más de la mitad de nuestra población económicamente activa en el desempleo. Y para terminar de pintar de gris nuestro futuro, todo indica que nuestros principales productos de exportación seguirán a la baja.
Cuando Daniel Ortega aspiraba a su segundo gobierno pidió perdón por los “errores” cometidos y consiguió la oportunidad que reclamaba. Oportunidad que ha desaprovechado convirtiéndose en un símil del dictador que un día combatió.
Los llamados para que rectifique han sido insistentes, tanto de la sociedad civil como de la iniciativa privada, de nuestras iglesias y por supuesto de quienes lo combatimos en la década de los ochenta.
En los próximos días, nuestra Costa Caribe concurrirá a las urnas para elegir a sus autoridades, lo hacen con los mismos árbitros que han sido responsables de cuatro fraudes electorales y teniendo aun pendiente la elección por parte de la asamblea de dos de los cuatro poderes del Estado que actualmente ejercen de facto. ¿Cuál sería el futuro de nuestro pueblo ante un nuevo fraude y la elección de magistrados con las mismas calidades de los actuales?
Esto es algo a lo que solo el gobierno puede responder y de la seriedad con que lo haga dependerá el futuro político y social que tendremos que enfrentar. A mí me queda mas que claro y estoy seguro que a ustedes también, en todo caso la responsabilidad y sus consecuencias serán enteramente del ´Gobierno. El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense y actualmente miembro del PLI
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