Félix Rivera M. / Jinotega
Jinotega pareciera ser una “república” donde el café es la “moneda oficial”. Y es que este grano no solo es motor de la economía nacional, es también la columna vertebral de la vida económica de los jinoteganos.
Antes de la fundación del departamento de Jinotega la finca le perteneció al general Ignacio Chávez, quien después se la vendió a don Juan Bautista Esquivel y desde hace más de cien años está en poder de esta familia.
La finca tiene cien manzanas de café y en 2014 se esperan más de mil quintales. Al igual que otras zonas de Jinotega se está cortando parejo el maduro, verde y pinto.
María Albertina Alaniz viene de Los Robles-Jinotega. Corta café desde hace más de 15 años. “Diario me corto seis o siete latas de café, diario me gano entre 180 y 210 córdobas. Falta bastante café que cortar aquí. El café está rebelde para madurar y aquí hay café que cortar hasta para el mes de marzo”, afirma. Ella está muy entusiasmada.
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En Jinotega el café fue introducido hace 136 años, según el historiador Eddy Kühl, quien sostiene que el alemán Max Sonnerstern, comenzó a sembrar café en el municipio de Yalí en el año 1878, según el libro de Kühl, Nicaragua y su Café y ratificado por el alemán en su libro, Geografía de Nicaragua.
Esta versión, deja atrás el que los fundadores de la caficultura en Jinotega, hayan sido el general Ignacio Chávez y don Ramón Gutiérrez Bucardo, quienes comenzaron a sembrar café en 1890.
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Sin incluir el remanente de la cosecha pasada, en los primeros cuatro meses del ciclo actual se han vendido en el mercado internacional 230 mil 191 quintales, que al ser pagados a un precio promedio de 125.54 dólares por quintal, dejó a Nicaragua 28.89 millones de dólares en ingreso.
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Este cultivo emplea a unos ochenta mil cortadores durante una buena cosecha y mueve más de tres mil millones de córdobas, los que tiene un efecto directo en los inventarios del comercio.
Dinamiza desde el pequeño establecimiento de comida hasta los inventarios de las empresas distribuidoras de vehículos, maquinaria agrícola, tiendas de ropa, calzado, medicinas, abarroterías, talleres de mecánica y restaurantes.
VENTAS CAEN A LA MITAD
Esos años de bonanza, sin embargo, parecen haber cambiado en 2014. Las ventas en los establecimientos comerciales de Jinotega han caído en 50%, debido a la baja producción de café por el ataque de la roya y precios internacionales deprimidos. Urge financiamiento a los productores, alerta el economista jinotegano Carlos Palacios Cruz.
LA PRENSA constató en un recorrido por las haciendas cafetaleras La Guadalupana, San Pablo y Saragoza, en los municipios jinoteganos Asturias, San Esteban y Datanlí, que el corte de café del ciclo 2013-2014 entró en la última fase conocida como repela, pero a diferencia de otros años, “por los efectos del cambio climático este año estamos cortando el café de forma pareja, el maduro, el verde y el pinto”, dice don Justo Esquivel, gerente de la Cooperativa de Pequeños y Medianos Productores y Exportadores de Café (Coosaec RL).
En las tres haciendas, el café que por esta época ya estaba en la llamada repela registra una rebeldía para madurar, y “si esperamos que madure llegaríamos hasta abril o mayo cortando café y eso desfasaría la primera florescencia de mayo, por lo que hemos mandado a cortar parejo el café desde el maduro, el pinto y el verde”, dice don Eduardo Arosteguí, propietario de la finca San Pablo, en San Esteban.
El ataque de la roya apenas se deja notar en las plantaciones. El hongo ha afectado entre el dos y tres por ciento de los cafetos, y es por eso que Arosteguí atribuye la poca maduración del grano al cambio climático.
IGUAL PAGA, MÁS TRABAJO
De los ochenta mil cortadores que antes empleaba Jinotega para levantar la cosecha, en 2014 solo hubo trabajo para cuarenta mil, según cifras de la Asociación de Cafetaleros de Jinotega.
“Este año los cortadores trabajaron bajo triple esfuerzo: cortar el café, cargar el saco hasta el lugar de la medida, pero antes de la medida, escoger el maduro, el pinto y el verde, siempre por el mismo pago de 25, 27 y 30 córdobas por lata de café cortado”, confirmó María Francisca Soza Vásquez, quien corta café desde que era una niña.
Ella recolecta siete medios diarios y se siente afortunada porque logró conseguir trabajo en las fincas desde octubre de 2013. “Espero ganarme unos ocho o diez mil pesos en toda la temporada, para componer mi ranchita que está en mal estado y comprar alguna comida”, dice.
Fabiola Mejía vive en la comunidad Asturias y lleva más de dos meses cortando café. “Diario me estoy cortando de cuatro a cinco latas. Yo y mi esposo nos cortamos juntos 11 latas diario y el dinero que nos ganemos será para comprar comida y los gastos de los niños que tenemos, que entrarán a la escuela este año”, comenta.
ASEGURA COMIDA DE PRÓXIMOS MESES
Don Gustavo Picado tiene más de 30 años de cortar café. Es un buen cortador, dice, “el día más malo me corto diez medios o lata”.
“Lo que yo me gané en los cinco meses de corte de café es para asegurar la comida de los próximos tres meses, mientras en mayo o junio comienzo a sembrar maíz, empleos que me dan algunos finqueros de la zona”, cuenta.
De hecho, representantes de diversos sectores económicos han advertido sobre el impacto que tendrá en las zonas cafetaleras la reducción de la cosecha y los bajos precios. Temen que en los próximos meses estallen protestas de los cortadores demandando alimento.
Jeannette Salmerón llegó a Jinotega desde Waslala, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.
“Tengo tres años de venir a cortar café y vine aquí gracias a una cuñada que es cocinera en una finca de Jinotega. Lo que me gané yo y mi esposo, Jairo Alexander Chavarría, los invertiré en comprar alguna madera para hacer mi casita”, cuenta.
En mes y medio que ambos llevan cortando café se han ganado siete mil córdobas.
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