Ninguno tiene un poder devastador, ni una defensa impenetrable. Será más bien, un choque de inteligencia el que se espera protagonicen el nicaragüense Byron “Pistolita” Uriarte (5-2-2) y el mexicano Braulio “Gallito” Ávila (3-0-2), quienes subirán al ring el sábado en la Libertad, Chontales.
El pinolero está confiado. La presión es desconocida en su entorno. Come y bebe normal y se anticipa que no pasará problemas para dar a categoría súper gallo (122 libras).
La pelea semiestelar de la noche del próximo sábado será entre Reynaldo “Morita” Mora (5-1-0) de Managua, frente a Misael “Pantera” Zeledón (6-6-2) en las 126 libras.
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El mexicano viene a “partirle la madre al local”, según palabras de despedida de su entrenador Ignacio Beristáin. El azteca es un culto con guantes. Tiene licenciatura en administración de empresas, posee un negocio de panadería, trabaja en el Gobierno, estudiará una maestría y piensa que el boxeo, más que un deporte es una forma de jolgorio; su enfoque no está en los encordados, quiere ser diputado y hacer algo por su ciudad tlaxcalteca, a pesar de que ha logrado triunfos importantes, como dos medallas de bronce en Juegos Panamericanos, en Río de Janeiro 2007 y Guadalajara 2011, como boxeador aficionado.
Uriarte lo recibirá en su casa. La ciudad que lo vio nacer, como es Chontales. “Ya soy como un ídolo para mi pueblo, todos me conocen”, asegura el nica, para quien enfrentar al mexicano, es una prueba, además de ser la primera vez que pelee ante un boxeador extranjero.
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