El papa Franciso ha tenido una agenda intensa desde la semana pasada, que incluyó una recepción con miembros de la asamblea plenaria de la Congregación para la Educación Católica. LA PRENSA/EFE/L’osservatore Romano

Disputas en el Vaticano

El Vaticano reconoció ayer disputas internas recientes en su organismo de supervisión financiera previas a la renuncia de su presidente, un nuevo suceso en momentos en que el papa Francisco sostiene reuniones esta semana para reformar las finanzas de la Santa Sede.

CIUDAD DEL VATICANO/ AP

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El experto suizo en lavado de dinero René Bruelhart, que anteriormente encabezó la unidad de inteligencia financiera de Liechtenstein, llegó al organismo regulador del Vaticano en 2012. Desde entonces se le ha dado el crédito de haber alcanzado avances en el cumplimiento de la Santa Sede de las normas financieras internacionales y lograr que la agencia sea miembro del exclusivo grupo Egmont de organismos de supervisión financiera.

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El Vaticano reconoció ayer disputas internas recientes en su organismo de supervisión financiera previas a la renuncia de su presidente, un nuevo suceso en momentos en que el papa Francisco sostiene reuniones esta semana para reformar las finanzas de la Santa Sede.

En una carta dirigida al secretario de Estado del Vaticano, la junta directiva de la Autoridad de Información Financiera se quejó de que, desde que el experto suizo en lavado de dinero René Bruelhart fue nombrado director del organismo, ya no era informada sobre las actividades de esa agencia, reportó el martes el periódico Il Messaggero, publicado en Roma.

Dos semanas después de esa misiva fechada el 16 de enero, el papa Francisco aceptó la renuncia del presidente de ese organismo de supervisión, el cardenal Attilio Nicora, quien había tenido roces con Bruelhart.

El Vaticano creó la agencia en 2010 como parte de su primera iniciativa en gran escala para cumplir con los estándares internacionales contra el lavado de dinero. Su misión es supervisar, regular e investigar las actividades financieras de la Santa Sede con el fin de asegurar que se ajusten a las normas internacionales, y compartir información financiera con otros países en el combate al lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo.

Al preguntársele ayer acerca de la carta, el padre Federico Lombardi, vocero del Vaticano, reconoció que ha habido diferencias de opinión en el interior de la agencia a medida que ha evolucionado desde su creación hasta ahora, en que se han registrado nuevos cambios de personal, liderazgo y estructura interna.

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