Bode Miller ganó una medalla en esquí alpino y es toda una leyenda de los juegos olímpicos de invierno. LA PRENSA/AFP

Llanto y risa

Las lágrimas del estadounidense Bode Miller, que ayer se convirtió a sus 36 años en el esquiador más veterano en lograr una medalla olímpica en esquí alpino, marcaron una jornada en la que el bigote de la checa Eva Samkova, ganadora de la prueba de cross de snowboard, puso la sonrisa a los Juegos de Sochi.

Las lágrimas del estadounidense Bode Miller, que ayer se convirtió a sus 36 años en el esquiador más veterano en lograr una medalla olímpica en esquí alpino, marcaron una jornada en la que el bigote de la checa Eva Samkova, ganadora de la prueba de cross de snowboard, puso la sonrisa a los Juegos de Sochi.

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Emotivo fue también el triunfo de Suecia en la prueba de relevos de 4×10 kilómetros de esquí de fondo, en la que el conjunto escandinavo se alzó con el oro con una ventaja de 27 segundos sobre Rusia, plata, y de 31 sobre Francia, que se colgó el bronce.

Holanda mantiene su dominio en el patinaje de velocidad, en el que hoy sumó su decimosexta medalla —5 oros, 5 platas y 6 bronces— en el Adler Arena tras lograr un nuevo triplete, el tercero de los «naranjas» en Sochi, al copar el podio en la prueba de 1,500 metros.

Tampoco hubo sorpresas en el programa corto de la prueba de danza de patinaje artístico, en la que los estadounidenses Meryl Davis y Charlie White lideran la clasificación.

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Un metal que agrandó, todavía más si cabe, la leyenda del estadounidense, que con el bronce conquistado ayer en el supergigante suma ya un total de seis medallas —un oro, tres platas y dos bronces— en sus cuatro participaciones olímpicas.

A ese extraordinario palmarés Miller añade cuatro títulos de campeón del mundo, en cuatro disciplinas diferentes, así como dos globos de cristal, al imponerse en la general de la Copa del Mundo de los cursos 2004-05 y 2007-08.

Si las lágrimas protagonizaron la medalla de Miller, la sonrisa acompañó el triunfo de la checa Eva Samkova en la prueba de cross de snownoard, donde la joven rider dejó una de las imágenes de los Juegos con el falso bigotillo que lució con la competición.

“Es el bigote de la suerte”, explicó Samkova, quien luce su ya famoso mostacho como costumbre, desde 2011 cuando lo mostró por primera vez, en los Mundiales disputados en la estación catalana de la Molina.

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