Un soldado de la MISCA calma a los ciudadanos que le preguntaban durante una operación de desarme 'antibalaka' en un barrio de Bangui, el 15 de febrero de 2014

Gran operación de desarme en un barrio de Bangui

El ejército francés y la fuerza de la Unión Africana en República Centroafricana (MISCA) lanzaron este sábado una gran operación de desarme de los antibalaka, milicias de autodefensa mayoritariamente cristianas, en Boy Rabe, un barrio cristiano de Bangui.

El ejército francés y la fuerza de la Unión Africana en República Centroafricana (MISCA) lanzaron este sábado una gran operación de desarme de los antibalaka, milicias de autodefensa mayoritariamente cristianas, en Boy Rabe, un barrio cristiano de Bangui.

Esta operación, la más importante desde el inicio de la operación Sangaris en diciembre, comenzó poco antes de las 06H00 de este sábado en gran parte de este barrio. Boy Rabe es un feudo de las milicias antibalaka en Bangui, acusadas regularmente de abusos contra los civiles musulmanes.

Durante el operativo, realizado casa por casa, los soldados se incautaron de armas automáticas, granadas, armas blancas y un gran número de municiones.

«Las personas que tenían armas fueron identificadas y pasarán a disposición de la gendarmería», afirmó a AFP el capitán Bolo, un gendarme camerunés de la MISCA. «El dispositivo cuenta con una quincena de oficiales de la policía judicial de la MISCA», añadió.

En total, se desplegaron 250 soldados y policías durante la operación.

Miembros de la fuerza africana tomaron posiciones antes de la 09H00 alrededor del domicilio de Patrice Edouard Ngaissona, que se presenta como el «coordinador político» de los antibalaka.

Ngaissona, considerado «un objetivo principal», estaba «protegido por una docena de hombres armados», según una fuente militar africana.

Alrededor de su domicilio la tensión era palpable. Detonaciones de armas automáticas y granadas empezaron a escucharse en el barrio, constató AFP.

Las milicias antibalaka se organizaron como reacción a los rebeldes Seleka de mayoría musulmana, quienes tomaron el poder en marzo de 2013 y persiguieron a la comunidad cristiana.

Tras la dimisión del presidente Michel Djotodia el 10 de enero de 2014, los antibalaka comenzaron sus abusos sistemáticos contra los civiles musulmanes.

La actual presidenta centroafricana, Catherine Samba Panza, anunció el miércoles «la guerra» contra estas milicias de mayoría cristiana, cuya impunidad denunciaron previamente los responsables de los ejércitos francés y africano.

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