Pese a que en la actualidad el carnaval ha adquirido otro sentido, tras abandonar épocas pasadas en las que estaba prohibido por la Iglesia, el hecho de disfrutar de la comida sigue permaneciendo intacto, al igual que las recetas más tradicionales que han pasado de abuelas a madres, y de madres a hijos.
Y si de carnaval hay que hablar, sin duda el de Brasil es el que mayor importancia tiene en el mundo, no solo por su vistosidad, sino por la importancia que tiene para sus millones de habitantes.
- Se trata de un estofado de frijoles negros con diferentes tipos de carne de cerdo y un poco de cecina de res.
• 2 cucharas de aceite vegetal
• 1 cebolla grande cortada.
• 4 dientes de ajo, machacados.
• 4 tazas de frijoles negros, dejándolos en remojo durante la noche.
• 1/2 kilo de tocino salado hervido y cortado en pequeños dados.
• 1 kilo de embutido portugués o italiano.
• 1 kilo de jamón ahumado.
• 1 kilo de carne cortada en pequeños dados.
• 1/2 cucharadita de sal.
• 4 hojas de laurel.
• 1 naranja fresca lavada y cortada por la mitad.
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Personas que, como el resto del año, tienen en la feijoada su plato principal para reponer fuerzas en las largas jornadas carnavaleras. Este humilde, en cuanto a origen, plato de frijoles negros, se convierte en el auténtico rey gastronómico que se puede encontrar en cualquiera de los puestos callejeros que inundan las ciudades.
LA MANDIOCA… ¡QUÉ RICO!
Y no solo se trata de platos para los brasileños, sino que el país posee otra serie de recetas que conquistan los paladares de los miles de turistas que visitan la ciudad durante estos días.
Así, el fricasé brasileño, un guiso donde los alimentos se fríen con huevos batidos y se condimentan con limón y perejil, es otro de los platos típicos.
Además, durante los pasacalles y desfiles, también es normal encontrar los salgadinhos, o aperitivos. Bocados que suelen ser croquetas de mandioca, muslitos de pollo o el tradicional pan de queso, que también se disfruta en otros países del continente.
Pero la crítica gastronómica brasileña y columnista en la Folha de São Paulo, Ale Forbes se atreve con otra receta que, más que clásica, resulta mágica para muchos: “Lo más consumido en carnaval por los brasileños es el agua de coco para curar la resaca. Se trata de un agua más mineralizada y con sales, lo que hace que el efecto del alcohol se pase mejor y se hidrate el cuerpo”.
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