Lucydalia Baca Castellón
Más de treinta contenedores cargados de queso están en riesgo de dañarse y generar cuantiosas pérdidas a los procesadores, porque desde hace más de diez días la entrega de los avales sanitarios por parte del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) está paralizada, provocando el cierre de las fronteras al producto.
El producto lácteo tiene como destino principalmente El Salvador. Extraoficialmente se conoció que el cambio de local de la Dirección General de Protección y Sanidad Agropecuaria y la poca capacidad de emisión de los certificados estaría contribuyendo a estos atrasos.
Según la fuente esta instancia del Magfor solo puede emitir al mes 100 certificados y están trabajando para elevar a 300 ese número de avales.
La misma fuente dijo que el Magfor iniciará en los próximos días un plan de inspección más exhaustivo en las plantas, porque han detectado deficiencias sanitarias, las que provocaron que Estados Unidos regresara recientemente un contenedor de queso.
7.10 millones de dólares generaron esas ventas en enero, ya que el país vecino pagó un promedio de 2.92 dólares por kilo.
1.14 millones de kilos de queso se enviaron entre el 1 y el 13 de febrero al mercado salvadoreño. La cifra representa el 83 por ciento de las exportaciones totales de queso del país.
3.35 millones de dólares han generado las exportaciones de queso al mercado salvadoreño durante los primeros trece días de febrero, ya que ese mercado pagó en promedio 2.94 dólares por kilo.
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AFECTADOS DESCONOCEN EXPLICACIONES
Estas explicaciones no han sido dadas a los afectados, que aseguran que lo único que saben es que no hay personal para realizar los análisis que se requieren para entregar la autorización sanitaria para la exportación del queso.
“No se sabe si a los doctores los corrieron o renunciaron, ni cuándo van a contratar a otros para que realicen los análisis”, expresó Álvaro Aguilar, de la Cooperativa de Procesadores Lácteos Centroamericanos, que aglutina a doce plantas procesadoras de queso de la zona de Chontales.
Esta cooperativa tiene 30 contenedores retenidos en las bodegas de sus plantas, con entre 25,000 y 30,000 kilos de queso cada uno.
Aguilar advierte que la vida útil del queso es de solo 45 días y el tiempo avanza. Por lo que si en los primeros días de la próxima semana no reciben la autorización para exportarlo, las plantas deberán paralizar sus operaciones, ya que no cuentan con más espacio ni capacidad para asumir las millonarias pérdidas que generaría la pérdida de este producto.
“Además, eso pondría en peligro la estabilidad de más de 800 empleos directos, ya que cada planta tiene en promedio unos 70 empleados y otra cantidad de empleos indirectos. Lo mismo que la falta del acopio de unos 80,000 galones de leche por día”, indica Aguilar.
Añade que en el caso del queso morolique podrían tratar de colocarlo en el mercado local, pero la mayor parte es quesillo para pupusa, que no se consume en el país, por lo que no hay oportunidad de venderlo internamente.
MILLONARIAS PÉRDIDAS
El Salvador paga casi tres dólares por cada kilo de queso, por lo que las pérdidas para la cooperativa podrían sumar hasta 2.7 millones de dólares, ya que en los 30 contenedores tienen unos 900,000 kilos.
Otras empresas como Nilac, que están dedicadas a la exportación de queso a El Salvador, también confirmaron los atrasos en sus envíos por este mismo problema de tramitología.
Además de las millonarias pérdidas por las trabas en las exportaciones de queso y la paralización temporal de operaciones de las plantas, lo que preocupa a los procesadores es perder a sus clientes.
Aguilar afirma que si no cumplen con las entregas a sus clientes estos buscarán otros mercados y eso les ocasionará graves problemas.
“Por este atraso podríamos perder nuestros clientes, porque ellos no nos van a estar esperando todo el tiempo, tienen que buscar el producto en otra parte y recuperarlos es muy difícil”, expresó Aguilar.
El sector teme que se repita lo ocurrido hace unos años, cuando el Magfor cerró las fronteras a la exportación de frijol y en los mercados perdidos aún no se han podido recuperar por completo.
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