La Joya se transforma

Un millón y medio de córdobas al año se invierten en el basurero de Granada, en el que se depositan diario 80 toneladas métricas de basura, para que haya un correcto mantenimiento.

Lucía Vargas C.

Hasta hace poco, pasar cerca del vertedero La Joya, ubicado a cuatro kilómetros de la ciudad de Granada, era detestable. La basura salía hasta la carretera, el camino hacia el botadero estaba lleno de desperdicios y ni se diga penetrar a las entrañas de este sitio.

La situación ahora es diferente. La transformación del vertedero La Joya fue concebida como un proyecto “insigne”, para el actual gobierno municipal de Granada.

En ese sitio se depositan todos los días ochenta toneladas métricas de basura que es recolectada en calles, plazas, mercado y hogares granadinos.

Con tres décadas de existencia este basurero luce limpio, sin humo, malos olores, ni moscas. El camino que conduce al sitio está despejado. Además se instalaron 12 chimeneas en toda el área del relleno para liberar los gases que produce la basura, como el metano y dióxido de carbono y así evitar explosiones.

Un tractor bulldozer aplasta los desechos, en una jornada de ocho horas, tres veces por semana, mientras un equipo de hombres vigila que el trabajo se realice con eficiencia.

EVITAN TIRAR BASURA EN CAMINO A VERTEDERO

El licenciado Eliézer Robleto, responsable del vertedero municipal, dijo que trabajan con dos supervisores. Uno de las 6:00 a.m. a las 12:00 del mediodía y el otro trabaja de 12:00 m. a 6:00 p.m. Hay dos guardas de seguridad. Uno que cuida el camino para evitar que se use para tirar basura, como ocurría antes y el otro en el plantel del vertedero.

“Hoy ve un poco de humo porque vino gente ajena al vertedero en horas de la madrugada a pegar fuego a la basura para liberar cobre, hierro y otros metales. Son chatarreros, que no colectan nada, solo se dedican a causar daño”, dice molesto Robleto.

[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
6 camiones colectores de basura hay para garantizar la limpieza en la ciudad de Granada, siete operarios laboran en cada uno. Un supervisor a bordo de bicicleta supervisa cada camión para que no dejen basura regada.

[/doap_box][doap_box title=»Entre tanta basura buscan la vida» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

En La Joya, 25 familias originarias de los barrios vecinos, San Ignacio (El Pantanal) y El Hormigón, laboran de 7:00 a.m. a 5:00 p.m., de lunes a sábado, buscando cartón, metal, botellas plásticas y todo lo que puede ser provechoso en el mercado de las recicladoras.

Todos están organizados y presentan periódicamente su certificado de salud a los encargados de este vertedero. Eliézer Robleto, encargado de La Joya, dijo que no se permiten niños, ni mujeres embarazadas y se está luchando para que no lleven perros, porque muchos mueren bajo las llantas de los camiones cuando buscan desechos para comer.

Dijo que los han organizado como una familia para que se respeten y vean el sitio como su centro de trabajo. El estar organizados permite que las donaciones de juguetes, medicinas, ropa y comida que llevan algunas personas sean aprovechadas por todos, dijo Robleto.

[/doap_box]

“Tuvimos que apoyarnos con los bomberos de La Villa, por dos días, para controlar el fuego. Es una lucha diaria”, indica William Martínez, director de Servicios Municipales de la Alcaldía.

La “niña bonita” de la administración de la alcaldesa Julia Mena Rivera, es La Joya, coinciden los funcionarios. En el relleno del vertedero se aplican 3,118 metros cúbicos de arcilla, todos los días. Se trata de lograr un relleno de 10 centímetros de grosor, con el propósito de eliminar vectores y malos olores.

Esto incluye además fumigar dos veces al mes el enorme lugar en coordinación con las entidades competentes, como Minsa y Marena, según Robleto.

William Martínez dijo que para dar un mantenimiento correcto al vertedero se dispuso de una partida de más de un millón y medio de córdobas al año, cuya fuente viene de las transferencias del Gobierno central.

TRABAJO CONJUNTO

Para Martínez, el trabajo que se hace en La Joya se compagina con el esfuerzo de recolección de basura y limpieza pública en las calles. Explicó que han logrado una atención permanente, tras aplicar estrategias de compromiso con los dueños de camiones recolectores.

Un equipo que supera las cien personas labora desde el amanecer, cada día, en toda la ciudad, para garantizar que esa bolsa plástica con pajillas, hojas, botellas, papel, desperdicios de alimentos y otros, que tiran los ciudadanos en las cunetas, o la depositan en los basureros instalados en sitios diversos, sean trasladados a La Joya, en donde los desechos son debidamente tratados.

“Hemos establecido a través de los contratos, que los operarios de los camiones recojan todo tipo de basura, como llantas, chatarra, incluyendo la basura de los 12 botaderos ilegales que impusieron los dueños de carretones de caballo y con esfuerzos hemos ido eliminando”, refirió.

Los botaderos ilegales se asentaron en el camino a Los Malacos, Posintepe, Asese, detrás del edificio Prego, entre otros. Siguen siendo vigilados, según Martínez, quien ha promovido que a través de la Unidad Ambiental se apliquen multas severas a personas que ponen grandes volúmenes de basura en esos sitios para evitar pagar el servicio.

Para el barrido de 60 kilómetros de calles, del centro histórico y periferias con valor turístico, se trabaja con 34 barredores. Diez hombres y 24 mujeres, indica Martínez.

Toda la basura se colecta antes de ser trasladada al vertedero en cuatro acopios dispuestos en la ciudad. La oficina de servicios municipales ha implementado además el trabajo de un promotor ambiental y dos supervisores que vigilan a los barredores de calle.

“A la par de esta labor se ha impulsado una campaña fuerte, casa a casa y en los negocios de la calle Atravesada y Comercio, para que nadie saque basura después de que los camiones colectores hayan pasado”, dijo el funcionario.

TESTIMONIOS

María Lidia Urbina Calderón, de 48 años, madre de siete hijos, trabaja en el vertedero desde hace cuatro años y dijo que ha logrado sacar a sus hijos adelante. Recolecta plástico, aluminio, cartón, papel.

“Vivo en El Pantanal, con mis hijos, me siento bien de salud y orgullosa de trabajar en el basurero porque está limpio y muy bien organizado”, expresó Urbina.

“Tengo seis años de trabajar aquí recolectando pichingas de plástico, aluminio, plástico, cartón, botellas de vidrio, eso me genera ganancias”, comentó Josefa Teodolinda Morales, de 34 años, con siete hijos.

Ana María Díaz Morales, de 30 años, madre de cuatro hijos, dijo que lleva más de cinco años de laborar en el vertedero. “Damos gracias a Dios que la municipalidad se ha preocupado por mejorar las condiciones de este vertedero, porque ahora sí podemos comer y beber, antes no se podía por las moscas y el hedor”.

José Evaristo Garay, de 45 años, dijo que comenzó hace 14 años a trabajar en La Joya buscando desechos. “Trabajé como controlista y locutor en la radio Cocibolca, pero decidí venirme al vertedero”, comentó.

Reportajes joya transformación archivo

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Hace 13 años

    Que horor! Parece algo en el infierno de Dante….

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí