Una de las etapas más maravillosas que vive la mujer es el embarazo. Sentir y ver crecer al bebé en el vientre es una emoción indescriptible, pero durante estos nueve meses no todo es “color de rosa”, porque muchas veces las manchas también llamadas melasmas aparecen y oscurecen ciertas zonas del cuerpo.
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Es un hecho que la aparición de las manchas principalmente en el rostro preocupan a cualquiera por más leves que sean. El campo de la belleza es tan exigente que no perdona ni una pequeña mancha, porque no solo lucen mal, sino que con el tiempo podrían hacerse más grandes y verse mucho peor en tu cuerpo.
Este tipo de manchas, cuando se está embarazada son provocadas por la influencia hormonal gracias a la alta producción de estrógenos (hormonas que producen las mujeres). Esta es una respuesta normal del cuerpo, pero lo importante en esta etapa es cuidarse mucho más de los rayos ultravioletas que produce el sol para que no afecte tu cutis, explica Francisco Gerardo Benítez, dermatólogo y especialista en medicina estética y cosmetría de la clínica residencial Lomas del Valle.
LA GENÉTICA
Aunque no solo a las mujeres en etapa fértil le aparecen esas tediosas manchitas, el especialista explica que también las sufren las que utilizan algún tipo de método de planificación, todo gracias a la producción de estrógenos. Asimismo aquellas que tienen una predisposición genética, esto implica que si a la mamá le aparecieron manchas en alguna zona del cuerpo pueda ser que las hijas también las desarrollen.
Un dato curioso es que cuando aparecen estas manchitas siempre son a ambos lados, como en el caso del rostro, salen en las dos mejillas.
A juicio de Benítez, el único causante que predispone la aparición de las manchas en cualquier zona del cuerpo es el sol, por eso debes tratar de no exponerte tanto o bien hacerlo con protección. Recuerda que las manchas cuando son leves pueden desaparecer, pero si son más pronunciadas vivirás con ellas por mucho tiempo.
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