Tatiana Rothschuh
José Manuel Robleto Cundano salió al amanecer del lunes rumbo a Los Tendederos de La Ceiba, se despidió de su pareja que tiene dos meses de embarazo, y de sus dos pequeñas hijastras prometiendo que regresaría la tarde de ayer.
Volvió muerto, dejando un mundo de ilusiones en la familia y un futuro que mejoraría, pues ante la falta de empleo, buscando broza en los minerales aportaba al hogar unos 2,500 córdobas a la semana. “Para mí es muy duro el trabajo de la chapia no le daba y allí ganaba más o menos, a él le gustaba bastante su trabajo”, dijo sollozando Rosa Elyn Cundano Andino, viuda de uno de los dos mineros artesanales que perecieron al caerles un alud de tierra y piedra, el pasado lunes en La Libertad, Chontales.
La familia de este minero vive en la extrema pobreza y fueron apoyados por güiriseros liberteños y amistades para el ataúd y el velorio. Robleto Cundano, de 30 años, fue sepultado ayer en Juigalpa y José Francisco Salazar Cabrera, en Cuapa.
José David Andino Cundano, cuñado de Robleto, fue testigo de la tragedia que ocurrió a las 11:00 a.m. y los cuerpos fueron rescatados a las 2:00 p.m. con apoyo de mineros, pobladores y la policía.
El muchacho dice que su cuñado tenía dos años y medio de güirisear y él unos 15 días, estaban motivados porque habían sacado diez camiones de broza. Advierte que no midieron el peligro.
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