La terapia física ayuda a mejorar el estado de salud de personas con distintas alteraciones mentales como depresión, trastornos de la alimentación, conductas adictivas o ansiedad.
“Mens sana in corpore sano”. La frase del poeta romano Juvenal no ha perdido su vigencia con el transcurrir de los siglos. “Una mente sana en un cuerpo sano” era lo que, según Décimo Junio Juvenal, había que pedir a los dioses.
Actualmente sabemos, además, que la salud del cuerpo y de la mente guardan una relación muy estrecha.
De hecho, “el ámbito físico y el psicológico son inseparables y, cuando uno se altera el otro también lo hace”, explica Daniel Catalán, presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud Mental.
En el caso de la anorexia nerviosa, la fisioterapia enseña al paciente a controlar los impulsos y aliviar problemas físicos ocasionados por su adicción.
El trabajo del fisioterapeuta también resulta relevante en casos de depresión. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, (OMS) este es un trastorno mental frecuente que afecta a más de 350 millones de personas en el mundo.
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CONSECUENCIAS DEL ESTRÉS
“Cuando una persona sufre un periodo de estrés psicológico, paralelamente le aparecerán problemas físicos como contracturas musculares, jaquecas, problemas digestivos, úlceras, etc.
Por otro lado, debido al nexo tan importante que existe entre los dos ámbitos, cuando uno de ellos está alterado, también se le puede ayudar desde el otro. Es decir, cuando una persona tiene un trastorno mental, se le puede favorecer mediante un tratamiento físico.
Por ejemplo, todos conocemos técnicas de respiración y relajación para combatir estados de nerviosismo, señala el especialista.
APRENDE A CONTROLARLO
Catalán afirma que los pacientes que acuden a la consulta de fisioterapia con un trastorno mental “consiguen encontrar un equilibrio entre los ámbitos físico y psicológico, lo que les proporciona una gran sensación de bienestar y relajación”.
En este sentido se refiere a la ansiedad y al estrés, a los que califica como “dos males de nuestro tiempo muy generalizados en la población”.
Según indica, ambos son de carácter psicosomático y producen “alteraciones físicas y fisiológicas como insomnio, pérdida de apetito, problemas de oxigenación por alteraciones respiratorias, dolor crónico, contracturas musculares y dolor de cabeza, entre otras”.
“Hemos podido comprobar que la fisioterapia ayuda a mejorar estos trastornos. Además, situaciones prolongadas de estrés y ansiedad pueden provocar otros problemas más serios, ya que el nivel de alerta y defensa del organismo va disminuyendo poco a poco”, advierte.
UNA TÉCNICA POR CADA MAL
El doctor Catalán señala que las técnicas utilizadas por los fisioterapeutas especialistas en salud mental son principalmente: terapia de la conciencia corporal basal, terapia psicomotora, masoterapia adaptada, estimulación multisensorial, actividad física adaptada, reeducación postural global, equinoterapia, biofeedback, y otras terapias complementarias.
El experto destaca que la fisioterapia en salud mental “ha mostrado una mejoría científicamente demostrable en una gran variedad de alteraciones mentales, como son los trastornos de la alimentación, la depresión, la esquizofrenia, las alteraciones de la personalidad, las demencias, las conductas adictivas y la ansiedad”.
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