Ocho soldados del ejército afgano murieron el domingo en la provincia de Farah (oeste), víctimas de una bomba casera, que estalló al paso de su vehículo, indicó el portavoz del ministerio afgano de Defensa, Zahir Azimi.
Los militares, cinco soldados y tres oficiales, estaban transportando municiones entre las provincias de Farah y Nimroz (suroeste) cuando estalló la bomba, precisó el gobernador de Nimroz, Mohamad Sarwar Sebat.
Afganistán ha entrado en una fase turbulenta a medida de se aproxima la retirada de unos 50.000 soldados de la OTAN a finales de año.
La retirada tiene además lugar en un contexto político delicado, con una elección presidencial prevista el 5 de abril.
Estados Unidos presentará este lunes un nuevo programa de ayuda a Afganistán, de alrededor 300 millones de dólares, para apoyar el desarrollo económico de este país, que figura entre los más pobres del mundo, indicó el domingo a la AFP un responsable del departamento de Estado norteamericano.
Este programa será anunciado oficialmente por la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), señaló este responsable, bajo condición de anonimato.
Su primera fase, evaluada en 77 millones de dólares, tiene como finalidad respaldar el sector privado, crear empleos y reducir la dependencia de Afganistán de la ayuda internacional, detalló la fuente.
El objetivo, añadió, es apoyar el acceso del país a la Organización Mundial del Comercio (OMC) este año.
La segunda fase es un dispositivo de 92 millones de dólares destinados a dinamizar la formación y contratación de personal cualificado en el sector privado y público. Este programa, cuya ejecución inició el 1 de enero de 2014, prevé una asociación entre universidades estadounidenses y afganas.
La tercera y última fase, de un monto de 120 millones de dólares, se destina al sector agrícola afgano. «Este programa tiene como fin permitir que unos 400,000 agricultores cuenten con mejores medios técnicos», señaló el responsable estadounidense.
Este nuevo dispositivo podría dar un impulso a la economía afgana.
Este programa de ayuda coincide también con los intentos de Washington de convencer a Kabul de firmar lo antes posible un tratado bilateral de seguridad (BSA) que permitiría mantener un contingente estadounidense de alrededor 10.000 hombres en Afganistán después de 2014.