San José/ACAN-EFE
La segunda vuelta electoral en Costa Rica, que se realizará el 6 de abril, ha sacudido el escenario político, con la apertura de grietas en el gobernante Partido Liberación Nacional y la incógnita de la posible concreción de alianzas entre diversos partidos.
El ambiente político sufrió un terremoto el 2 de febrero, cuando Luis Guillermo Solís, candidato del centro izquierdista Partido Acción Ciudadana (PAC), logró el primer lugar con el 30.95 por ciento de los votos, destrozando los resultados de todas las encuestas que lo situaban de cuarto y con un porcentaje paupérrimo.
El Partido Liberación Nacional (PLN), que ha gobernado los dos últimos periodos, sufrió un duro golpe al quedar en segundo lugar en los comicios, por la necesidad de acudir a una segunda ronda y porque quedó con poco dinero para continuar la campaña.
Uno de los peores golpes para Araya en la primera vuelta fue perder la pelea en San José, ciudad de la que fue alcalde por poco más de dos décadas. “Estábamos esperando otros resultados y era sincera nuestra percepción de que íbamos a ganar en primera ronda. No voy a negar que nos toma por sorpresa”, expresó Araya el 3 de febrero.
Aseguró que los resultados demostraban que “el país ha venido cambiando” y que “hay claramente un nuevo escenario político”.
[/doap_box]
“Tenemos el 40 por ciento”, dijo el candidato del PLN, Johnny Araya, al inicio de la jornada electoral del 2 de febrero al asegurar que contaba con el porcentaje necesario para ganar en primera vuelta. Esa noche su pronóstico se derrumbó y acabó con el 29.59 por ciento de los votos.
Solís, un historiador, profesor y experto en ciencias políticas, llamó el fenómeno un “gran tsunami ciudadano que ha arrasado con la política tradicional” y que podría llevar al poder al PAC por primera vez.

AFINAN ESTRATEGIA
Se abre un espacio en el que los dos candidatos se han tomado un descanso de algunos días y han aprovechado para reunirse con sus comandos de campaña para afinar la estrategia a seguir. Uno de los puntos que deberán definir es si buscan alianzas con el resto de 11 partidos que participaron en el proceso, para atraer ese caudal electoral a sus tiendas.
Durante la campaña no pareció que Araya tuviera alguna posibilidad de alianza con otro partido, ya que fue duramente criticado por todos sus contrincantes por su trabajo como alcalde de la capital, y también por la labor de los dos últimos gobiernos del PLN.
La alianza, que pareciera más natural, es entre el PAC y el izquierdista Frente Amplio, cuyo candidato, José María Villalta se ubicó tercero en las elecciones con el 17.4 por ciento de los votos, cifra histórica para su agrupación.
La otra parte importante del pastel es el 11.19 por ciento de los votos logrado por el derechista Movimiento Libertario.
Costa Rica se comienza a acercar a una segunda ronda electoral por segunda vez en su historia, tras la ocurrida en 2002 cuando Abel Pacheco, del Partido Unidad Social Cristiana, derrotó al aspirante del PLN, Rolando Araya, hermano del actual candidato de ese partido.
Uno de los peores golpes para Araya en la primera vuelta fue perder la pelea en San José, ciudad de la que fue alcalde por poco más de dos décadas. “Estábamos esperando otros resultados y era sincera nuestra percepción de que íbamos a ganar en primera ronda. No voy a negar que nos toma por sorpresa”, expresó Araya el 3 de febrero.
Aseguró que los resultados demostraban que “el país ha venido cambiando” y que “hay claramente un nuevo escenario político”.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A
