Amor de lejos… ¿amor de valientes?

Después de una mala experiencia Bianey Delgado se volvió a enamorar. En aquel entonces, con solo 18 años y ya con una bebé, la conquistó aquel hombre que se acercó con sinceridad a pretender su amor. Era 1995, un junio en el que ambos se empezaron a enviar cartas para conocerse. En mayo del año siguiente el hombre regresó a Nicaragua y se casaron.

Después de una mala experiencia Bianey Delgado se volvió a enamorar. En aquel entonces, con solo 18 años y ya con una bebé, la conquistó aquel hombre que se acercó con sinceridad a pretender su amor. Era 1995, un junio en el que ambos se empezaron a enviar cartas para conocerse. En mayo del año siguiente el hombre regresó a Nicaragua y se casaron.

Desde esa fecha han construido un matrimonio, ahora con una hija de 19 años y otro pequeño de 11. El detalle está en que Silvio Cruz, el esposo, permanece cada año desde que se casaron (aproximadamente 19) entre ocho y nueve meses en los Estados Unidos, actualmente en Manhattan, Nueva York; por motivos de trabajo. A pesar de la distancia lo han sobrellevado, se comprenden y procuran ser felices.

[doap_box title=»RECOMENDACIONES» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
—Mantener una fluida comunicación (llamadas, Whatsapp, Facebook, correo electrónico).

—Tener plena confianza en la otra persona y pensar positivamente de la relación.

—Respetarse de manera individual para esperar lo mismo de la otra parte.

—Plantear metas a futuro para no estancar la relación.

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Como esta, hay muchas historias de parejas que mantienen una relación en la distancia, debido a razones de trabajo o estudio. Para el psicólogo Jorge Alemán, docente en la Universidad Central de Nicaragua (UCN), lo primero en que se piensa al hablar de amores distantes son traiciones y desconfianza, algo que no debe ser necesariamente así. “Vivimos en un mundo que se está reduciendo, ahora las personas trabajan en otros
Bianey Delgado y Silvio Cruz pasan separados entre ocho y nueve meses del año, por asuntos de trabajo.    LA PRENSA / LUIS GUTIÉRREZ
países, estudian en otros lugares, es un mundo moderno”, subraya el psicólogo.

ASIMILARLO

Se quiera o no, la distancia forma parte de situaciones que muchos tendrán que experimentar y lo importante es cómo se antepone cada miembro de la pareja ante ello. Adriana Trillos, psicóloga, indica que “una separación siempre implica una ruptura, así sea por razones de estudio o trabajo, sin embargo, lo que determinará cómo afectará a la pareja es el conjunto de experiencias individuales, en contraste con las compartidas”.

“Si ambos reconocen la importancia de la decisión, aunque solo uno de los dos se beneficie directamente de ella, hay más probabilidades de vivir la experiencia con aceptación, incluyendo el cambio de planes por lo que va surgiendo”, explica Trillos. Lo que entra en juego entonces es la madurez de la pareja, pues de acuerdo con Alemán, las consecuencias dependerán del tipo de relación que mantengan los involucrados incluso antes de la distancia.

“Si son maduras, basadas en la confianza mutua, en la comunicación, la distancia va a constituir una prueba para esa relación, si las personas se comunican muy bien se va a fortalecer”, comenta Alemán. En efecto, mantenerse en comunicación resulta esencial, para ello las tecnologías actualmente aportan mucho, como en el caso de Bianey y Silvio, quienes aprovechan cada oportunidad del “Whatsapp” para poder enviarse mensajes y fotografías.

OPORTUNIDADES

Al igual que los trabajos, la posibilidad de estudios en el extranjero son también motivos de que muchas parejas estén separadas físicamente. Pero arriesgarse a eso puede que en un futuro tales sacrificios brinden mejores opciones de vida para la pareja, así lo señala Alemán.

Eduardo Cuadra García es un joven nicaragüense que conoció a su novia holandesa Niki van Urk mientras ambos trabajaban en un hotel en España. Se enamoraron inesperadamente, pero cada uno tenía planes distintos: Eduardo volver a Costa Rica por sus estudios de Hotelería y Turismo, y Niki regresar a Holanda, también debido a responsabilidades académicas.

Sin embargo su relación se mantiene firme y aunque las ocupaciones les demande mucho tiempo, al menos procuran comunicarse una vez al día. “Estamos claros que es difícil, pero ya vendrá su momento en el que si Dios quiere, estaremos viviendo en el mismo país, ambos queremos que funcione”, cuenta Eduardo.

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