EFE
El repunte del precio del café en enero da esperanza a los millones de pequeños caficultores, muchos de ellos en Latinoamérica. Contra pronóstico, el precio medio de la libra del grano aumentó un 3.9 por ciento (1.10 dólares se cotizó), su nivel más alto en los últimos cuatro meses, según la Organización Internacional del Café (OIC) con sede en Inglaterra.
Así para este ciclo 2013-2014 se augura una producción de 150,465 millones de kilos, frente a un consumo de 144,423 kilos, según el departamento de agrícultura de los Estados Unidos.
Para los próximos dos años se prevé que se mantenga ese “pequeño exceso”, la tendencia puede cambiar y no se descarta un déficit de suministro durante el ciclo productivo 2015-2016, precisamente porque los precios bajos habrán llevado a los productores a reducir sus inversiones.
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Más espectacular fue la subida del 22 por ciento de la clase arábica, la más preciada y que hasta hace poco experimentó una devaluación frente al tipo robusta, más económico y en alta demanda por los fabricantes de café soluble.
“El aumento en enero ha sido inesperado y es una buena noticia para los pequeños caficultores, quienes viven pendiente del precio del café para intentar rentabilizar sus cultivos”, declaró Mauricio Galindo, jefe de operaciones de la OIC.
El incremento de los precios se explica principalmente debido a la sequía que vive Brasil, el mayor exportador del mundo, que se prevé afecte su producción para el ciclo 2013-2014, que finaliza en octubre próximo.
MANTENERSE ATENTOS
Galindo advierte que aunque esta revalorización puntual es muy positiva para los productores y podría incluso durar varias semanas, el precio del café sigue siendo muy bajo en términos históricos.
Desde el año 2010 el precio del grano experimenta descensos sustanciales, tan solo durante el año pasado se redujo en un 23 por ciento, situación que ha condenado a la desaparición a los productores más desprotegidos, mientras que los que quedan han tenido que invertir menos.
“La incertidumbre ha hecho desaparecer casi completamente el café de países sobre todo africanos, que antes eran grandes productores como Costa de Marfil”, observa Galindo.
En el caso de Brasil, principal potencia cafetera, debido a la sequía y a la poca inversión es muy probable que tenga que reducir las proyecciones de sus exportaciones para el 2013-2014; había previsto la exportación de 49.1 millones de sacos.
135 dólares fue el precio en el cual cerró el quintal de café la semana pasada en la bolsa de Nueva York.
Así para este ciclo 2013-2014 se augura una producción de 150,465 millones de kilos, frente a un consumo de 144,423 kilos, según el departamento de agrícultura de los Estados Unidos.
Para los próximos dos años se prevé que se mantenga ese “pequeño exceso”, la tendencia puede cambiar y no se descarta un déficit de suministro durante el ciclo productivo 2015-2016, precisamente porque los precios bajos habrán llevado a los productores a reducir sus inversiones.
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