El austríaco Matthias Mayer ganó el oro en la prueba de descenso. LA PRENSA/AP

Mayer da la sorpresa

El austríaco Matthias Mayer sorprendió en el descenso de los Juegos Olímpicos de Sochi-2014 y se llevó ayer el oro en la prueba reina de esquí alpino, dejando a los favoritos, el noruego Aksel Lud Svindal, cuarto, y el estadounidense Bode Miller, octavo, sin medallas.

El austríaco Matthias Mayer sorprendió en el descenso de los Juegos Olímpicos de Sochi-2014 y se llevó ayer el oro en la prueba reina de esquí alpino, dejando a los favoritos, el noruego Aksel Lud Svindal, cuarto, y el estadounidense Bode Miller, octavo, sin medallas.

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En saltos de esquí en trampolín normal, la victoria fue para el polaco Kamil Stoch, líder de la Copa del Mundo, se impuso con saltos de 105.5 y 103.5 metros, para un total de 278 puntos.

La estadounidense Jamie Anderson se convirtió en la primera campeona olímpica de la historia en la modalidad de snow board slope style. El suizo Dario Cologna logró el segundo título olímpico de su carrera en la prueba de 15 kilómetros de persecución de esquí de fondo.

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Cuando se anunciaba un duelo entre los dos favoritos al título, Mayer ganó con un crono de dos minutos, seis segundos y 23 centésimas, por delante del italiano Christof Innerhofer, plata, y del noruego Kjetil Jansrud, bronce, a seis y diez centésimas, respectivamente.

Miller, que había realizado el mejor tiempo en dos de los tres entrenamientos previos a la carrera, y que aparecía como gran favorito, tuvo un error en un salto en la bajada, perdiendo unas centésimas preciosas, que le hicieron marcar un tiempo final de 2:06.75.

“Obviamente es duro este octavo puesto, yo buscaba la victoria y creía que tenía posibilidades. ¿Qué falló? La visibilidad fue el primer factor, que cambió mucho respecto a los entrenamientos”, dijo el estadounidense.

Por su parte, Svindal, se quedó a las puertas del podio, al marcar el cuarto mejor registro (2:06.52).

El joven Mayer, de 23 años, se lleva el oro en su primera participación olímpica, logrando la segunda medalla en la familia, después de que su padre, Helmut Mayer, fuera plata en el supergigante en Calgary-1988.

“Es verdaderamente increíble sorprender a los favoritos y ganar un oro tan significativo. Es lo más grande con lo que uno puede soñar como deportista de esquí. Mi padre no me dio ningún consejo en particular: simplemente esquiar e ir rápido”, explicó el ganador.

Matthias Mayer, igual que su progenitor, es un especialista en supergigante, más que en descenso, pero logró ofrecer a Austria la séptima medalla de oro en la especialidad reina del esquí alpino.

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