Eddy Dimas González es pequeño y astuto. Nunca había corrido algo parecido a la carrera de los 50 kilómetros en la Isla de Ometepe. Él fue el ganador de esta competencia. Su estrategia era subir despacio el volcán Maderas y bajarlo suavemente para que en los espacios rectos, al ritmo de su ágil trote distanciara a sus más cercanos rivales.
González tiene una armadura física que pareciera condenado a la derrota. Es pequeño y no asusta, todo lo contrario de los demás competidores europeos y estadounidenses. Sin embargo, su afán por convertirse en el mejor, con un entrenamiento permanente en su natal Masaya forjó en él, ese corredor de piernas rápidas y de pulmones de acero.
“La verdad es que me siento contento de haber ganado. No me dedico completamente porque además de ser un deportista estudio, estoy en mi último año de Ingeniería Química y quiero dedicarme a lo que son los alimentos”, indicó González.
“NO FUE TAN DIFÍCIL”
Erick Rodríguez es un atleta en todo el sentido de la palabra. Es jinotegano y desde que inició en el 2007 a correr su mueble de trofeos sigue creciendo, y más ahora que ganó la
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prueba de 25 kilómetros en la Isla de Ometepe con un tiempo de dos horas y 39 minutos.
Rodríguez es seleccionado nacional en los 1,500 metros lisos y 3,000 metros con obstáculos, además de convertirse en campeón centroamericano en esas categorías en años anteriores, según comentó.
“Esta prueba no fue tan difícil como me la habían contado, yo estaba acostumbrado a correr en montañas porque soy del norte y practicamos en esos terrenos”, expresó el nica.
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