Tania Sirias
Última entrega
Recorrer las calles de Bilwi es como apreciar la vista en cualquier barrio de Managua. Las casas de madera construidas sobre zancos están desapareciendo y poco a poco van siendo sustituidas por edificaciones de concreto, muy parecidas a las del Pacífico.
En esa ciudad porteña no existe un ambiente electoral y esto se debe al desencanto que tiene la población por la elección de sus autoridades locales, que conforman el Consejo Regional del Atlántico Norte (CRAN), también conocido como el Parlamento Indígena.
De la misma manera que hay una Asamblea Nacional, las regiones autónomas, norte y sur, tienen cada una un poder legislativo, con la salvedad de que sus integrantes deben representar a cada una de las etnias o pueblos indígenas que cohabitan en la región: miskitos, sumus mayangnas, creoles y mestizos.
De los cinco municipios que conforman la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN): Bilwi, Waspam, Siuna, Bonanza, Rosita y Mulukukú debe salir al menos un representante indígena, con el objetivo de mantener los usos, costumbres y tradiciones de los pueblos amerindios y afrodescendientes, conservando así la diversidad cultural del Caribe.
La primer elección de autoridades indígenas se llevó a cabo en 1990. Desde esa fecha hasta la actualidad se han realizado seis comicios regionales, relata el presidente del Consejo Electoral Regional (CER) de Bilwi, Nery González.
La próxima y séptima elección se llevará a cabo el 2 de marzo de este año, donde la población votará por los consejeros regionales que legislarán por un periodo de cuatro años.
También resolver diferendos limítrofes entre las comunidades de su región, previo análisis y dictamen de la comisión correspondiente del Consejo Regional Autónomo.
Nombrar los delegados institucionales regionales de la Costa Atlántica en coordinación con los ministerios del Estado. Pedir informes periódicamente e interpelar, según el caso lo amerite, a los delegados de los ministerios y otros entes gubernamentales y a los funcionarios regionales, conforme el procedimiento establecido en el reglamento interno del Consejo Regional Autónomo.
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UNA POLÍTICA AUTONÓMICA
Si por algo se diferencia al Parlamento Indígena con la Asamblea Nacional es que hay mayor participación y consulta entre la población, aunque al final las decisiones se tomen desde el Gobierno Central en Managua.
En la presentación de proyecto del nuevo muelle de Bilwi, los miembros de la Comisión de Transporte consultaron a miembros de la Naval, Policía, Ejército, pescadores, funcionarios de los ministerios de Salud, del Ambiente, de Agricultura y Forestal, así como pobladores del barrio El Muelle, quienes temían ser afectados con esta obra.
El consejero Sergio Torres explicó que ellos ejercen una función parlamentaria, dicho de otra manera, las decisiones se toman desde el Consejo Regional y se ejecutan bajo la coordinación del Ejecutivo, pero consultando a la población. Las regiones autónomas tienen también un ejecutivo en la persona del Coordinador Regional.
“En este parlamento se dictan disposiciones administrativas, diagnósticos, estudios, dictámenes y al final se emiten resoluciones que se convierten en ley en nuestra región”, indicó el Torres.
Estas resoluciones “generalmente están vinculadas con el aprovechamiento de sus recursos naturales, con el sistema autonómico de Educación, Salud y justicia, retomadas de la Ley de Autonomía y que no están en la norma escrita de los códigos de Nicaragua”, dice el consejero regional.
La costa Caribe se anexó a Nicaragua en 1894 y por lo tanto tienen particularidades culturales y que en base a esas realidades distintas, ellos mantienen una autonomía que es reconocida por la legislación nicaragüense.
“Nuestro parlamento está conformado para que todas las diferentes comunidades indígenas y pueblos étnicos de la costa Caribe estén representadas”, sostuvo Torres.
DESENCANTO EN LA POBLACIÓN
El 16 de enero de 2014, los magistrados de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE) dieron el banderillazo de inicio de la campaña electoral en el Caribe. Dos semanas más tarde, 30 de enero, no existía un ambiente que augure una participación masiva de estos comicios regionales, donde los índices de abstención superan el 60 por ciento del padrón electoral.
Paulino Sanders, un habitante de la ciudad de Bilwi, explica que a diferencia de los comicios presidenciales —donde hay concentraciones masivas—, en las regionales las manifestaciones son de barrios o de circunscripciones.
“He visto a Yatama y al PLI (Partido Liberal Independiente) en algunos barrios del puerto. Ellos van por las circunscripciones hablando sobre los proyectos que van hacer, pero todos sabemos que son promesas de campaña”, expresa Sanders.
En el caso del Frente Sandinista, “ellos siempre están en campaña”, agrega Sanders. “Tienen propaganda en los canales y en la radio Bilwi Stereo, donde los locutores pasan todo el día destacando los logros del Gobierno”, relata este poblador.
El presidente del Consejo Electoral Regional (CER), Nery González, confirma este “desencanto” con las elecciones regionales. Agrega que cuando se reúnen con los dirigentes de los partidos políticos, les aconseja que se dediquen a vender su programa y no a estar denigrando a los adversarios políticos, pues esto incide en los altos niveles de abstención.
Será el domingo 2 de marzo cuando los pobladores de la RAAN definan cómo quedarán integradas las fuerzas políticas de este Parlamento Indígena, aunque no creen que esto resolverá el problema de la carretera, la falta de empleos y una mejor asistencia social.
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