Tegucigalpa/ACAN-EFE
Las autoridades de Honduras incineraron hoy los 2,098 kilos de cocaína que fueron incautados el 29 de enero pasado en un contenedor de un barco que llegó procedente de Cartagena de Indias, Colombia.
La droga fue quemada en las instalaciones de la Fuerza Naval de Honduras, en Puerto Cortés, en el Caribe hondureño, en cuya principal instalación portuaria del Estado atracó el barco en enero, indicó a periodistas un portavoz de la Policía Nacional.
Autoridades del Ministerio Público, poder judicial, Salud Pública, Policía Nacional y Ejército, entre otras instituciones, estuvieron en la incineración de la cocaína, que cuando su grado de pureza es alto su coste en el mercado es de 40,000 dólares el kilo, según fuentes oficiales.
El cargamento incautado venía oculto en unas láminas de tabla yeso y dirigido a una empresa de San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante de Honduras, que se localiza unos 45 kilómetros al sur de Puerto Cortés.
La operación que dio con el hallazgo de los 2.098 kilos de cocaína fue coordinada por autoridades locales, colombianas y la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA), según informó una fuente policial el día de la incautación.
El tema del narcotráfico y la cooperación será tratado por el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, en una reunión que celebrará la próxima semana en Tegucigalpa con el subsecretario de Estado de EE.UU. para Antinarcóticos y Seguridad, William Brownfield.
El alto funcionario estadounidense llegará a Honduras en el marco de una gira que le llevará primero a Guatemala, entre el 9 y 12 de febrero, según se informó el jueves desde Washington.
El nuevo presidente de Honduras, que tomó posesión el 27 de enero pasado, invitó ese mismo día a Estados Unidos a que contribuya más a combatir el narcotráfico en Centroamérica, región de la que señaló que pone los muertos, mientras que para los estadounidenses el consumo de cocaína es un asunto solamente de salud.