Cientos de personas se manifestaron ayer e invadieron la estación central de trenes, metro y autobuses, la mayor de Río de Janeiro (sudeste de Brasil), para protestar por el alza del precio del boleto de autobús.
La Policía intentó evacuar a los manifestantes de la Estación Central, cerca del centro de la ciudad, con bombas de gas lacrimógeno.
Al final, con varios torniquetes caídos y la gente usando el servicio de trenes sin pagar, los manifestantes gritaban en tono triunfal: “¡La estación está libre!”.
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