Familias reales
Mientras en España e Inglaterra se cuestiona la utilidad y el costo de sus familias reales, aquí en Nicaragua ni siquiera nos preguntamos cuánto nos está costando y, por el contrario, estamos dejando que se instale tranquilamente. Es un asunto de perspectivas. Esos países vienen mientras nosotros vamos. Los reyes eran los dueños absolutos de todo, como si de una hacienda se tratase, y ahora cada vez tienen menos poder, al punto de quedar como figuras decorativas, y hasta están obligados a declarar sus gastos. Por eso se sabe cuánto cuestan y para qué sirven. Aquí en Nicaragua es al revés, vamos a una especie de monarquía donde, como hace mil años en Europa, creemos que ellos son dueños de vida y hacienda, y sus gastos salen de su propia y legítima riqueza, olvidando que hasta hace unos años esta familia tenía…. nada.
Pan y circo
Si en los últimos cuatro años se ha reducido el porcentaje de inversión en la educación, ya nos podemos imaginar cuáles son las prioridades de este Gobierno. Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que hace más bien al país invertir en educación que en árboles de la vida, parques de la niñez feliz, estadios virtuales para ver los juegos de futbol e incluso el regalo de bienes y comida. Entonces, ¿por qué no se hace? Porque la educación hace a una sociedad pensante, independiente y crítica. Y eso no conviene. El “pan y circo”, en cambio, se ha usado desde el tiempo de los romanos para cultivar borregos.
Bosawas
Lo que está sucediendo con Bosawas es problema del mundo, y no solo de Nicaragua. Así debería verse y así debería buscársele una solución. Bosawas produce 264 millones de toneladas de oxígeno puro al año. Ese oxígeno se consume en toda América e, incluso, en Europa, según han explicado los expertos. Así se sabe con cierta precisión cuánto oxígeno de Bosawas aproximadamente llega a cada país. Es por ello que en su preservación y cuido, que ya está en niveles de alarma, deberíamos implicarnos todos, no solo los nicaragüenses, sino también aquellos grandes países ricos que perderían mucho con su desaparición. ¿En algún momento la tonelada de oxígeno tendrá un valor en pesos y centavos?
Mokorón
Un experto decía un día de estos en televisión que últimamente el Ejército de Nicaragua está muy comprometido en el cuido de Bosawas. ¡Qué bien! Aplausos por ello. Pero así como persiguen y detienen a los depredadores en Bosawas, deberían hacerlo con los destructores de Mokorón, el pulmoncito de Managua, que está aún en mayor peligro por el acoso urbano y las empresas constructoras. Lo que sucede es que los depredadores de aquí visten verdeolivo y son los mismos que aparecen celosos por la destrucción de Bosawas, sin que uno se explique cómo se pasan de un bando al otro.
Vampiros
Honestamente, me parece inmoral la propuesta que hacen algunos de que, ya que se está discutiendo una nueva Ley de Tránsito, se establezca ahí que las aseguradoras no paguen un centavo a los perjudicados cuando el que provoca el accidente vaya en cierto grado de ebriedad. Al mismo tiempo, qué casualidad, piden que se incrementen las multas a quienes no porten su seguro obligatorio. Pueden decir que lo hacen para castigar el conducir en estado de ebriedad, pueden decir que lo hacen para que nadie ande sin seguro, pero todos sabemos que lo único que persiguen los diputados que la proponen, y el Cosep que la impulsa, es hacer que las empresas aumenten sus ingresos y paguen lo menos posible, en una actitud vampiro que vergüenza debería darles.
En río revuelto
La primera pregunta que uno se hace es ¿qué diablos hace el Cosep como el gran negociador de la Ley de Tránsito? Conozco organizaciones de víctimas de accidentes, escuelas de manejo, organismos de derechos humanos, etc., que deben tener mucho que decir y no han sido consultadas. Cuando los empresarios son la voz de la sociedad civil en esta ley que nos toca de cerca a todos, ya sea como conductores, peatones o potenciales víctimas de accidentes, ¿qué es lo que resulta? Esto. Una ley de tránsito destinada aparentemente a aumentar las ganancias de las aseguradoras como si ese fuese el gran problema de Nicaragua.
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