Ledia Gutiérrez
Psicóloga Clínica
Vivir sola es un reto y una gran aventura de la que saldrás victoriosa, si aprendés a darte cuenta que sos una gran compañía, tu mejor amiga, tu confidente, lograr el despertar a esta conciencia de estar junto a una misma, pues nos da ventajas para bregar con los estatutos sociales-culturales que la soledad es horrible, pues no lo es.
El paso a la aceptación de convivir consigo mismo es todo un proceso que puede ser doloroso al inicio, pero si te ocupás por darte esa libertad de encontrarte con vos misma, es una maravillosa idea.
Esto no es un consejo para que todos vivamos en soledad, nacimos para relacionarnos, compartir, vivir unidos con la familia es esplendoroso, pero son circunstancias las que nos mueven a reestructurar nuestra vida, para muchos la soledad les aterra, les es imposible el hecho de solo pensar que pueden llegar un día a quedar solas.
Pues vivir solas o vivir en soledad, va a depender de cuánta confianza se tenga en una misma, adquirir esa plasticidad de moldearnos a lo que la vida nos depara. Por ejemplo, muchas madres no dejan ir a sus hijos que hagan sus familias separados como Dios manda, pues es un mandamiento divino que tenemos que obedecer: “Dejarás a padre y madre”. Similar sucede con personas que enviudan o se divorcian y se embarcan en una relación sin saber ni conocer con quién están reconstruyendo su vida.
“La soledad no es el silencio, es el reencuentro consigo mismo”.
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