La dulcería Daliana de Masaya, ha sido una pequeña empresa que ha sobresalido por su variedad de productos en este rubro. LA PRENSA/N. GALLEGOS

El dulce paladar del éxito

Entre el caserío que conforman el barrio indígena Monimbó de Masaya se escucha el machacar de rústicas máquinas, de manos de artesanos preparando sus productos desde antes que amanezca. Las calles lucen desérticas, por los trabajos caseros de los parroquianos. Desde el primer momento que uno visita esta zona de la Ciudad de las Flores se respira el olor del trabajo y el emprendimiento.

NOEL AMÍLCAR GALLEGOS

Entre el caserío que conforman el barrio indígena Monimbó de Masaya se escucha el machacar de rústicas máquinas, de manos de artesanos preparando sus productos desde antes que amanezca. Las calles lucen desérticas, por los trabajos caseros de los parroquianos. Desde el primer momento que uno visita esta zona de la Ciudad de las Flores se respira el olor del trabajo y el emprendimiento.

En la casa del matrimonio conformado por don Juan Pascua y doña Daysi Cano, de entrada, todo es apuro en despachar y empacar los dulces que se elaboran en el patio de la vivienda, desde donde se distinguen los movimientos humanos trabajando afanosamente, mezclando sabores, azúcar y arte. Ahí nadie se detiene, el olor a gofios y el meneo en los calderos es permanente.

Así es un día común en el hogar de este matrimonio donde unos 16 trabajadores han hecho de la dulcería Daliana una referencia en este tipo de manjar no solo en Masaya sino también en el resto del país.

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Propietario: Juan Pascua y Daysi Cano

Teléfono: 8888- 6668 Correo: [email protected]

Dirección: 4 Esquinas una cuadra arriba y 10 varas abajo

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Bendición de Dios, tratar con amabilidad a los clientes y estar pendiente de la higiene en las labores, son los tres elementos que consideran son parte del éxito.

“Algunos trabajadores nos han dicho que nosotros somos muy exigentes. Pero yo les digo que nos pongamos en el lugar del cliente, porque a nadie le gustaría comer algo que no es esta higiénico, nosotros siempre estamos encima de esos aspectos. Aquí usamos gorros, el Ministerio de Salud (Minsa) viene a revisar hasta a los trabajadores en su aseo personal”, aseguró doña Daysi.

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Una decisión firme bastó para que esta pequeña empresa empujara de una vez por todas este oficio de darle gusto hasta el más exigente paladar nicaragüense amante de estos dulces. Una historia de éxito que se construyó desde muy abajo, y que hoy por hoy se perfila como un negocio con ganas de alzar vuelo hacia la prosperidad y la modernización.

“Mi señora la inició junto a un hermano de ella, en el año 2000. Hacían cartuchos de maní, mientras yo me dedicaba a la zapatería. Cierta vez le presté 500 córdobas para ayudarle y vi que se iba superando, sin embargo mi taller iba hacia abajo por la entrada en competencia de los zapatos taiwaneses e italianos, y yo me estaba sobregirando con las microfinancieras, entonces ella me preguntó si la quería apoyar en su rubro”, recuerda don Juan.

Sin dudarlo ni un segundo y ante el hundimiento de su zapatería, este emprendedor decidió vender todas sus máquinas, las hormas, motores y con lo que consiguió lo invirtió en la dulcería sin imaginar el salto que al poco tiempo daría el negocio que su esposa había comenzado hacía poco tiempo.

Don Juan cuenta que para poder aprender a hacer los diferentes dulces buscó la colaboración de otras personas que sabían sobre este sabor culinario y les ofreció pagar mejor salario a cambio de que llegaran a su pequeño negocio a enseñarle.

Así se fueron empoderando de este dulce trabajo, con la firmeza de salir adelante, y poder criar a sus hijos, quienes son los que actualmente están llevando la parte administrativa del negocio.

Con los años, poco a poco esta pequeña empresa fue adquiriendo más clientes, debido a la variedad de productos y sabores que decidieron elaborar, una aventura que les ha valido consolidarse entre las dulcerías más cotizadas en las diferentes fiestas patronales del país y en países de la región como Honduras y El Salvador, además de estar presentes las principales ferias gastronómicas a nivel nacional.

AÑOS DIFÍCILES

Durante los años 2005 y 2006, cuentan, pasaron serias dificultades porque muchas personas se les llevaron el producto sin pagar, lo que ocasionó serias pérdidas.

“Entonces comenzamos solo a vender, sin fiar, por la experiencia que habíamos pasado. Fuimos levantando poco a poco otra vez”, agrega.

En esta casa del dulce se caracterizan por hacer huevo chimbo, churros, caramelo de maní, coyolito, caramelo rayado, paletas, toronja, piñonate, nancite encurtido, jalea de mango, cacao, alfajor, entre otros.

Con la entrada del año escolar, las ventas se extienden hasta los diferentes centros educativos de la región. Esta dulcería tiene las perspectivas ceñidas en que muy pronto van a trabajar con hornos industriales y mesas de acero inoxidable, entre otras mejoras.

Los propietarios aseguraron que una de las principales dificultades que pasan es la constante inestabilidad en el costo de la materia prima, como el azúcar, el colorante y el aceite.

Por lo pronto los ambiciosos planes de esta familia emprendedora no parecen tener límites, siempre y cuando las condiciones del país les favorezcan.

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COMENTARIOS

  1. Richard Lupton
    Hace 13 años

    Me parece un buen trabajo. Que sea exitoso a largo plazo.

  2. Sherlock Holmes
    Hace 13 años

    Felicidades a esta personas honradas y trabajadoras. Les deseo exito, pero tambien les sugiero el uso de guantes para manipular los dulces. La hygiene debe de cubrirse en un 100%, en el rubro de alimentos se puede carecer de muchos rcursos, pero el manejo de la higiene de forma correcta, es fundamental para el negocio, pues se benefician tanto el cliente, como el fabricante.

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