Los lanzadores de Grandes Ligas podrán sentirse más seguros en el montículo en esta campaña.
J.A. Happ y Alex Cobb de Toronto fueron enviados a la banca tras ser golpeados en la campaña pasada.
McCarthy señaló en Twitter que ya había probado las gorras reforzadas y “van en la dirección correcta, pero no están listas para usarse en el juego”, aseguró.
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El beisbol de las Mayores aprobó una gorra protectora para los lanzadores con la esperanza de reducir las lesiones en la cabeza causadas por batazos de línea a gran velocidad que han provocado escenas aterradoras y sangrientas en los últimos años.
La nueva gorra, más grande y pesada que la tradicional, fue presentada ayer y estará disponible para ser probada voluntariamente en los campos de entrenamiento de primavera. No será reglamentario que los jugadores de las Mayores y las menores la usen. La comodidad es una preocupación prioritaria en todo este esfuerzo.
“Obviamente será un cambio”, dijo el lanzador de los Dodgers Clayton Kershaw, dos veces ganador del trofeo Cy Young. “No me opongo a eso, en absoluto”.
“Tomará mucho acostumbrarse”, agregó. “No luces muy bien (con la gorra), hay que decirlo”.
Las placas de seguridad fabricadas por la compañía isoBLOX van cosidas a la gorra y se ajustan a la medida. Tienen un peso extra de entre 160 y 170 gramos (6-7 onzas) —en comparación, una pelota de beisbol pesa 140 gramos— y protegen la frente, las sienes y la parte lateral de la cabeza.
Con esa protección el grosor de las gorras aumenta 2.5 centímetros en el frente y otros 2.5 en los lados.
Varios pícheres han sido golpeados en la cabeza por batazos en años recientes. Se espera que la gorra los mantenga a salvo ahora.
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