Fauna y Flora Internacional ha logrado en cuatro años proteger el 95 por ciento de las anidaciones que llegan a Padre Ramos. LA PRENSA/ ARCHIVO

Protegen a la tortuga carey

La organización Fauna y Flora Internacional (FFI) desarrolla por cuarto año consecutivo el proyecto de conservación de tortuga carey en la reserva natural estero Padre Ramos, donde se ha obtenido un 67 por ciento en eclosiones.

[doap_box title=»Sobre la especie» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
En Nicaragua las zonas de anidación de la tortuga carey son: la costa del Pacífico, sobre todo en la reserva natural estero Padre Ramos; también en el Caribe, en la reserva biológica Cayos Miskitos, Cayos Perlas e Indio Maíz.

La tortuga carey alcanza su edad reproductiva entre los 30 y 35 años y puede vivir hasta los 100 o 150 años. Solo una de cada mil llega a reproducirse.

Entre las causas de su descenso poblacional están: depredación por consumo, por elaboración de artesanía, la depredación de nidos, la incidencia por la pesca artesanal o la pesca de mediana altura, entre otros factores.

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Rezaye Álvarez M.

La organización Fauna y Flora Internacional (FFI) desarrolla por cuarto año consecutivo el proyecto de conservación de tortuga carey en la reserva natural estero Padre Ramos, donde se ha obtenido un 67 por ciento en eclosiones.

Ese 67 por ciento se traduce en unos 54 mil tortuguillos liberados en cuatro años, según explicó Velkiss Gadea, coordinadora del programa de tortugas marinas de FFI.

El proyecto, que inició en 2010, fue por el interés de FFI y de la Iniciativa Carey del Pacífico Oriental (ICAPO) de conocer los lugares de importancia para la anidación de la tortuga carey.

Para la protección de las tortugas trabajan con la comunidad para hacer patrullajes durante el período de anidación (de mayo de septiembre), tienen un vivero donde las protegen de los depredadores naturales, entre otras actividades.

Actualmente esta especie forma parte de la lista roja de 40 especies en alto riesgo y se encuentra clasificada como “en estado crítico”.

Gadea explicó que la metodología del proyecto establece que no se deben ver a los extractores de huevo como que están afectando un recurso “sino que creemos que podemos trabajar en conjunto con ellos y encontrar como un punto de equilibrio en donde siguen haciendo uso del recurso pero de otra forma”.

Según Eduardo Altamirano, asistente técnico del proyecto, han logrado que se involucren unos 60 comunitarios que están en el área de influencia del proyecto.

En el proyecto además están involucrados el Marena y la municipalidad de El Viejo, Chinandega.

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