Luis Eduardo Martínez M.
La equimosis alrededor de un ojo y evidencias de más golpes en los pómulos de Joel Iván Romero Picado confirmaron a su madre, Martha Lorena Galeano Picado, que el joven reo fue golpeado presuntamente por agentes policiales en el Sistema Penitenciario de Cuisalá, Chontales, previo a que lo trasladaran hacia el penal de Waswalí, en Matagalpa, donde “a ciegas” pudo encontrarlo este lunes.
Romero es uno de más de 50 reos de Cuisalá que fueron trasladados a otros penales del país, después de una huelga que los internos realizaron el jueves pasado, la cual fue sofocada por fuerzas especiales de la Policía.
Juan Carlos Arce, coordinador del Cenidh, demandó a las autoridades penitenciarias que expliquen el traslado de Romero y cuál es la condición física y de salud del reo.
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Galeano ni siquiera sabía si encontraría a su hijo, pero prestó “unos rialitos” para viajar con tres personas más desde Juigalpa y preguntar por él en el Sistema Penitenciario Regional de Waswalí. “Sin comer nada ya hemos gastado más de mil pesos (córdobas) solo en el viaje”, dice la mujer que palmeando tortillas sostiene a su numerosa familia en Juigalpa.
Admite que de sus siete hijos, los mayores José Mauricio Amador Alvarado y Joel Iván Romero Picado, cumplen una condena de seis años por robos cometidos para consumir drogas.
Un día después de la huelga de presos en Cuisalá, ella fue a visitar a sus hijos, pero un oficial le dijo que Joel Iván “ya no está aquí” y solo le permitieron ver a José Mauricio, quien tenía cicatrices en el rostro.
AUTORIDADES CALLAN
Ninguna autoridad del penal brindó información a Galeano sobre el traslado de Joel Iván, pero, la noche del viernes, tras poner velas ante una imagen de la Virgen de Guadalupe “me llamaron (otro reo) de la Modelo (penal de Tipitapa) y me dijeron que habían llevado a unos muchachos desnudos, descalzos y que los castigaron y enllavaron”.
La mujer no pudo identificar al hombre que esa noche la llamó desde la cárcel, pero a la mañana siguiente, él volvió a llamarla contándole que “llegó un oficial de Cuisalá que los había sacado a las 6:00 a.m., que no sabían adónde iban, pero que se imaginaba que los llevaban a Matagalpa”.
Ella y su esposo José Ismael Oporta Rocha, además de María Ignacia Sequeira Cantillano, madrastra de Joel Iván y una hermanita del joven reo, viajaron a Matagalpa a confirmar el traslado.
Tras esperar en el edificio de atención al público, les permitieron ingresar a verlo: “Él está triste, está decepcionado y tengo miedo que hasta se quite la vida, porque no sé, lo miré todo raro. Él está todo golpeado ”, relató Galeano al salir del penal.
CENIDH: “ES SUMAMENTE GRAVE”
Juan Carlos Arce, coordinador del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) en Matagalpa, consideró que el caso de Joel Iván Romero Picado “es sumamente grave” por la falta de información de parte de las autoridades, además de que los sistemas penitenciarios “se han convertido en una especie de agujeros negros donde no existe control de ninguna autoridad”.
“Hay denuncias graves y serias relativas a la integridad física de los detenidos y no existe ninguna autoridad que diga ‘esta boca es mía’, no hay proceso investigativo y por ende ninguna sanción a los responsables de una actuación que va en detrimento de la integridad física de una persona”, dijo.
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