A pesar del entusiasmo que todavía provoca, de la extensa tradición de participaciones internacionales y de su indiscutible preeminencia como pasatiempo nacional, el beisbol nicaragüense no ha logrado un nivel de desarrollo como para que se le adjudique el título de potencia.
Las cifras, que son a fin de cuentas las que sostienen cualquier argumentación, indican que siempre hemos estado muy atrás de países productores de talento como República Dominicana o Venezuela, que crecen cada días más.
Solo para darnos una idea, mientras en Nicaragua se firma exactamente a 80 jugadores en los últimos diez años, en Dominicana, 4,762 prospectos dieron el salto al beisbol profesional. Incluso Cuba, con todas sus restricciones, tuvo a 127 firmados en ese lapso.
Y si nos vamos más allá de la última década, las diferencias son aún más contundentes. De hecho, en Nicaragua se han firmado aproximadamente 184 jugadores en su historia, con todo y que en los últimos años ha habido una considerable mejoría.
De acuerdo con datos de las Grandes Ligas (MLB) desde 1990, 131 nicaragüenses han estampado su firma en un contrato profesional. Significa que entre 1945, cuando firmaron al zurdo Francisco Dávila, y 1989, solo otros 53 pinoleros saltaron al beisbol rentado.
Dávila fue firmado por los Rojos de Cincinnati en 1945, pero a pesar de su estupendo material, tuvimos que esperar hasta 1976 para ver a un nicaragüense en las Grandes Ligas, cuando Denis Martínez lo consiguió con los Orioles.
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Para este año, hay especial interés en lo que puedan hacer Cheslor Cuthbert con los Royals de Kansas City y Elmer Reyes con los Bravos, tras ser agregados a sus rosters de 40 peloteros, lo que demuestra el interés que tienen en ellos.
Cheslor ha sido proyectado como un bateador de poder, a pesar de que aún no truena con violencia en las Ligas Menores, pero eso no ha bajado las expectativas de los Royals.
Reyes se proyecta como retador a la segunda base en Atlanta, debido a que en el short tiene a uno de los mejores, Andrelton Simmons.
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En este 2014 aún no hay en los registros de las Ligas Mayores ningún pinolero firmado, pero se presume que quizá ocho nicas podrían dar el salto, lo que mantendría el ritmo de los pasados diez años (2003-2013) en cuanto a firmas.
DESDE 1990 EN ADELANTE
La década de los años ochenta fue, sobre todo por razones políticas, la menos productiva en cuanto a jugadores firmados, pero a partir del 12 de mayo de 1990 se abrió una puerta, cuando los Gigantes captaron a los hermanos Harold y Donald Herdocia de León.
Ambos fueron firmados por cinco mil dólares cada uno y a pesar de que no progresaron mucho, su espigada estatura y talento hizo que los scouts vieran hacia Nicaragua y poco a poco se abrieron oportunidades para otros pinoleros.
Según detalles de la misma Major League Baseball, de 1990 a 2013, 131 nicas fueron firmados, lo que habría significado un ingreso de aproximadamente 7 millones 212 mil 750 dólares para el país, con un promedio de 55 mil 54 dólares promedio por jugador.
De esos 131 nicas firmados en los pasados 10 años, 65 son lanzadores derechos y 19 zurdos, para un detalle global de 84 carabineros, lo que resalta al país como esencialmente productor de pícheres. Además, se ha firmado a 24 jugadores de cuadro, 15 jardineros y seis receptores.
ATLANTA MUY ACTIVO
Los tres bigleaguers de la última década (firmados y que han llegado a la cima en este lapso) son Everth Cabrera, Erasmo Ramírez y Juan Carlos Ramírez. Tanto Wilton López, como Devern Hansack, fueron firmados antes del 2003.
La organización que más nicas ha firmado desde 1990, son los Bravos con un total 25 prospectos, seguidos por los Yanquis con 13, Gigantes y Astros con 12 y Marineros y Filis con 11 cada uno.
Y mientras Atlanta espera que Elmer Reyes se convierta en su primer bigleaguer, los Yanquis y los Marineros han firmado a dos jugadores cada uno que han alcanzado las Mayores, aunque no necesariamente con ellos. Seattle firmó a Erasmo Ramírez y Juan Carlos Ramírez. Los Yanquis a Wilton López y Oswaldo Mairena.
Nicaragua tiene 28 peloteros en las Menores, pero solo uno terminó en AA (Cheslor Cuthbert). En Clase A alta, dos (Elmer Reyes y Jorge Bucardo). Los demás están en las Ligas de iniciación.
Lo que está demostrado, es que nuestro país tiene entusiasmo por el beisbol. Se juega en todos sus rincones, hay historia, pero no se dispone de las condiciones para desarrollar el talento y eso dificulta la exportación de jugadores.
Y mientras no se produzca una buena cantidad de prospectos, no se va a llamar la atención de los equipos para establecer programas en el país. De modo, que hay que seguir capacitando entrenadores para trabajar con los niños.




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